Durante el fin de semana, un buque tanque gestionado por los Emiratos Árabes Unidos navegó en un patrón circular inusual sobre una zona de cables submarinos protegida frente a Perth, mientras el operador Subco reportaba casi simultáneamente la rotura de dos cables en la misma área. La consultora Windward confirmó la presencia del buque. Bevan Slattery, CEO de Subco, calificó el hecho como «preocupante» y pidió a la Policía Federal Australiana investigar con urgencia, aunque reconoció que podría tratarse de una coincidencia. Sin sistemas de diagnóstico automático instalados, la causa, incluida la posibilidad de arrastre de ancla, responsable de un tercio de las roturas de cables a nivel mundial, solo podrá determinarse tras una inspección física.
Una dependencia crítica de apenas 16 cables
Australia depende de apenas 16 cables para conectarse con el resto del mundo, por lo que perder dos representa un evento de seguridad significativo. Expertos como David Brewster (ASPI) señalan que Rusia y China han estado detrás de numerosos incidentes similares en Europa y alrededor de Taiwán en los últimos años, como parte de estrategias de «guerra híbrida» para probar la capacidad de degradar la conectividad en un eventual conflicto. Entre los precedentes citados: 27 cortes de cables entre Taiwán y las islas Matsu (2018-2022), el corte del Observatorio Oceánico de Noruega en 2021, y un incidente con un buque de bandera china en el Báltico en 2024,aunque en varios casos la intencionalidad no pudo probarse concluyentemente.
La vulnerabilidad como oportunidad estratégica
Un informe del National Security College de la Universidad Nacional de Australia (ANU), financiado en parte por el Departamento de Defensa, advierte que Australia carece de una estrategia integral para proteger sus redes de cables, pese a que el 99% de su tráfico internacional de datos, incluidas transacciones financieras por billones de dólares, depende de esta infraestructura submarina. El documento plantea que la misma vulnerabilidad puede convertirse en oportunidad: gracias a su estabilidad política y estatus de «socio de confianza», Australia podría posicionarse como un centro preferido de cables en el Indo-Pacífico, atrayendo inversión de empresas como Google y Meta.
El informe también subraya la interdependencia con el Sudeste Asiático: gran parte de los cables australianos pasan por los estrechos de Malaca y Singapur y el archipiélago indonesio. Analistas como Sarah Soh y Mark Manantan destacan que la resiliencia no depende solo de tender más cables, sino de acuerdos regulatorios, permisos y capacidad de reparación compartida con países como Indonesia, Singapur, Filipinas y Timor Oriental. Entre las recomendaciones: ejercicios conjuntos de monitoreo, una conferencia regional del Indo-Pacífico sobre normas y responsabilidades, y mayor cooperación a través del Centro de Conectividad y Resiliencia de Cables de Australia.










