El presidente estadounidense Donald Trump firmó un memorándum de seguridad nacional que ordena a la Marina abandonar el Sistema de Lanzamiento Electromagnético de Aeronaves (EMALS) y los Elevadores de Armamento Avanzados (AWE) en el USS Doris Miller, cuarto portaaviones de la clase Ford, para volver a las catapultas de vapor y un sistema hidráulico de elevadores. La modificación del diseño costará a los contribuyentes cientos de millones de dólares; la quilla del buque está prevista para fines de 2026, con entrega estimada a principios de 2034.
La decisión no sorprende: Trump ya la había anunciado en octubre a bordo del USS George Washington, criticando el costo y la complejidad de las EMALS frente al vapor, que, según dijo, «se puede reparar con un martillo y un soplete». El mandatario ha reiterado estas críticas en varias ocasiones, incluida una cumbre de defensa en Pensilvania.
Sin embargo, los datos operativos son ambiguos. En 2021, el Pentágono (DOT&E) reportó un fallo técnico cada 181 lanzamientos en el USS Gerald R. Ford entre 2019 y 2020, muy por debajo de los más de 4.000 lanzamientos sin falla prometidos. El año pasado, el DOT&E indicó que la confiabilidad no mostraba mejoras significativas pese a ajustes de hardware y software. En contraste, la propia Marina informó en febrero que, tras un extenso despliegue, las EMALS y el sistema AAG habían permitido aumentar el ritmo de lanzamientos respecto a los portaaviones clase Nimitz, funcionando «según lo previsto». Hasta marzo de 2026, el Ford acumulaba 36.863 lanzamientos con EMALS.
El impacto en General Atomics y en los aliados
General Atomics, fabricante del sistema bajo un contrato de 1.200 millones de dólares para el Doris Miller, pidió una «reconsideración cuidadosa», advirtiendo que con casi el 50% de la producción completada, el cambio de rumbo implica riesgos de costos, plazos e integración, además de posibles repercusiones para la seguridad nacional y la superioridad tecnológica de EE. UU.
La medida también afecta a aliados: Francia, que había encargado EMALS a General Atomics para su futuro portaaviones PANG «France Libre», ve en riesgo sus planes, lo que llevó a los legisladores franceses a exigir un estudio de factibilidad para una EMALS soberana. China, por su parte, ya equipó su tercer portaaviones (CNS Fujian) con catapultas electromagnéticas.
Además del cambio técnico, el memorándum de Trump autoriza por primera vez en décadas que la Marina encargue buques construidos en astilleros extranjeros que hayan invertido en la industria naval estadounidense, y ordena crear un quinto astillero naval para reforzar la capacidad de reparación de submarinos y portaaviones.










