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Libro blanco de defensa: Japón vende el rearme como motor económico

Soldados de las Fuerzas Terrestres de Autodefensa de Japón durante un ejercicio de infantería en terreno boscoso

El gobierno de Japón ha planteado su rápida expansión militar como algo más que una cuestión de defensa nacional. En su recién publicado libro blanco de defensa argumentó que la producción de armas puede impulsar una prosperidad más amplia. El documento anual marcó así un giro discursivo respecto de ediciones anteriores.

Prosperidad y armas: el giro discursivo de Tokio

El informe pidió a Japón aprovechar las nuevas tecnologías con fines militares. Solicitó también financiar empresas emergentes vinculadas al sector de defensa. Sumó una tercera recomendación: incorporar más componentes comerciales a la fabricación de armamento.

El país estuvo limitado durante décadas por las restricciones de la posguerra a la actividad militar. Ese marco condicionó tanto el gasto como la estructura industrial del sector. El nuevo enfoque busca desmontar esa lógica sin modificar formalmente la Constitución.

Un documento de presentación del Ministerio de Defensa subrayó el mensaje central. Según ese texto, la inversión en defensa beneficia a la economía en general y a la vida cotidiana de las personas. El argumento encaja con la estrategia más amplia de la primera ministra Sanae Takaichi. Su gobierno ha planteado el gasto estatal como herramienta para estimular el crecimiento.

El cambio de tono se reflejó incluso en el plano visual. Las ediciones anteriores del informe presentaron tropas, armas e insignias militares en portada. La edición de este año optó por un dibujo de estilo anime. La ilustración mostró a una familia sonriente en un reluciente paisaje urbano futurista. Un funcionario del ministerio explicó que el diseño pretendía transmitir una imagen futurista.

Esa decisión estética no ha sido menor. La portada funciona como resumen del planteamiento oficial. El rearme quedó presentado como parte de un proyecto de bienestar y no como una respuesta puramente defensiva.

China como principal desafío en el libro blanco de defensa

El planteamiento económico llegó mientras el gobierno de Takaichi prepara una nueva estrategia de seguridad nacional. Los expertos militares esperan que ese documento incluya nuevos aumentos del gasto. El objetivo principal sería disuadir a China de atacar Taiwán, en un conflicto que también podría arrastrar a Japón.

El informe describió las actividades militares chinas como una cuestión de grave preocupación para Japón y para la comunidad internacional. Las identificó además como el mayor desafío estratégico que enfrenta el país.

Pekín respondió con dureza. El portavoz del Ministerio de Defensa, Chen Xi, afirmó que el documento estaba lleno de falsas narrativas. Sostuvo que esas narrativas exageran una supuesta amenaza china. Añadió que Pekín se encuentra profundamente insatisfecho y se opone con firmeza al contenido del texto.

Chen acusó a Tokio de fabricar excusas para relajar sus restricciones militares. Instó a Japón a reflexionar sobre su historia de agresión bélica. Calificó la remilitarización como un camino equivocado. Advirtió además contra cualquier interferencia japonesa en los asuntos internos de China.

El intercambio siguió a un marcado deterioro de los lazos bilaterales desde noviembre. En aquel momento, Takaichi señaló que Japón podría desplegar sus Fuerzas de Autodefensa ante un ataque chino a Taiwán. La condición planteada fue que ese ataque amenazara también la propia supervivencia japonesa. Pekín calificó los comentarios de atroces y exigió una retractación que nunca llegó.

Presupuesto récord y preguntas sin responder

El fortalecimiento en curso es el mayor que Japón ha emprendido desde la Segunda Guerra Mundial. Su financiación combinó aumentos de impuestos, reformas del gasto e ingresos extraordinarios. El resultado elevó el gasto relacionado con defensa hasta el 2% del PIB.

El gobierno de Takaichi obtuvo un presupuesto récord de 122,3 billones de yenes. Ese monto corresponde al año fiscal que finaliza en marzo de 2027. Más tarde añadió un paquete suplementario de 3,1 billones de yenes. Esos fondos buscaron ayudar a los hogares y a las empresas frente al alza de los costes energéticos.

Ese doble movimiento ha puesto de manifiesto las presiones contrapuestas sobre las finanzas públicas. Takaichi todavía no ha explicado cómo financiaría una nueva expansión de la defensa. El margen presupuestario disponible resulta estrecho. Cualquier incremento adicional exigiría decisiones fiscales que el gobierno aún no ha detallado.

El libro blanco de defensa tampoco resolvió esa incógnita. El documento describió objetivos y prioridades sin fijar cifras vinculantes para los próximos ejercicios.

Misiles de largo alcance y drones: dónde va el dinero

Gran parte del nuevo gasto se ha destinado hasta ahora a capacidades de ataque de precisión. Japón ha priorizado misiles capaces de alcanzar objetivos situados a más de 1.000 kilómetros de distancia. Esa distancia equivale a unas 620 millas.

Ese esfuerzo representó un cambio doctrinal significativo. El país renunció durante décadas a desarrollar armamento con alcance ofensivo real.

Los analistas esperan que una parte relevante de cualquier aumento futuro se destine a drones. Los sistemas no tripulados han ganado peso tras la experiencia acumulada en Ucrania. Kiev ha desplegado ese tipo de plataformas de forma masiva en su guerra con Rusia. Tokio ha tomado nota de esa lección operativa.

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