
Niamey, 29 de agosto de 2026. Disparos, explosiones y fuego de armas pesadas mantuvieron en vilo durante casi 24 horas a la capital de Níger, luego de que un grupo de soldados jóvenes se sublevara contra el régimen militar que gobierna el país desde el golpe de Estado de julio de 2023.
Los combates se concentraron en la base aérea 101, contigua al aeropuerto internacional Diori Hamani, y en las inmediaciones del Palacio Presidencial, en la zona administrativa de la ciudad
Los primeros disparos comenzaron de madrugada, hacia la 1:00 hora local, y se intensificaron al amanecer. Según relatos de vecinos y un video difundido por un periodista local, las ráfagas continuaron hasta bien entrada la mañana.
Una fuente de seguridad de África Occidental señaló que insurgentes provenientes de las Fuerzas Armadas nigerinas intentaron ingresar al Palacio Presidencial, pero fueron rechazados por la Guardia Presidencial, que, según diplomáticos citados por la agencia AFP, se mantuvo leal al general Abdourahamane Tiani, líder de la junta.
Control gradual y decenas de detenidos
Por la tarde, el gobierno militar aseguró estar recuperando el control de la situación. En un comunicado leído por televisión pública, el ministro de Defensa, general Salifou Mody, explicó que un grupo de soldados había roto la disciplina militar, intentado retener a compañeros en la base 101 y disparado contra distintos puntos sensibles de la capital.
La televisión estatal RTN, que había interrumpido brevemente sus transmisiones durante la mañana, informó luego que decenas de militares insubordinados fueron arrestados o abatidos.
Pese al anuncio oficial, fuentes de seguridad y diplomáticas señalaron que, hacia media tarde, los amotinados todavía controlaban al menos dos cuarteles, uno de ellos dentro de la propia base 101, donde permanecían atrincherados.
La agencia AP no pudo confirmar de forma independiente que las fuerzas leales hubieran recuperado el control total del predio, y se desconocía el paradero del propio general Tiani.
Analistas citados por medios internacionales indicaron que el Cuerpo de África, la fuerza rusa desplegada en el país, brindó apoyo aéreo y terrestre a los efectivos leales al régimen para sofocar la rebelión.
Una base estratégica y un país bajo tensión
La base 101 no es un enclave cualquiera: alberga el cuartel general del Cuerpo Africano de Rusia en Niamey y el Estado Mayor de la fuerza conjunta de la Alianza de Estados del Sahel, que integran Níger, Malí y Burkina Faso.
Entre diciembre y enero pasados, además, el lugar retuvo un cargamento de concentrado de uranio a la espera de ser exportado, cuyo paradero actual se desconoce.
Es la tercera vez en lo que va de 2026 que se registran enfrentamientos en esa zona: en enero y junio anteriores, la base y el aeropuerto habían sido blanco de ataques yihadistas, reivindicados por el Estado Islámico y por el JNIM, vinculado a Al Qaeda, respectivamente, que dejaron varios soldados muertos.
Analistas del monitor de conflictos ACLED advirtieron que el deterioro de la seguridad interna, que ya había impulsado los golpes de Estado en el Sahel, ahora alimenta el descontento dentro de las propias filas militares que tomaron el poder.
En la vía pública, simpatizantes de la junta respondieron a un llamado a manifestarse en una plaza céntrica de Niamey, donde por la tarde se congregaron algunas decenas de personas al ritmo de música militar en homenaje a Tiani.
Argelia, país vecino que ha estrechado lazos con Niamey en los últimos meses, condenó los hechos y expresó su respaldo al gobierno nigerino. Hasta el cierre de esta nota, ninguna facción había reivindicado formalmente el motín ni se conocían sus reclamos concretos.










