El presidente de Honduras, Nasry Asfura Zablah, llegó este sábado a República Dominicana en visita oficial y encaminó su agenda directamente hacia la industria de defensa caribeña. Su primera parada fue la Base Aérea de San Isidro, donde conoció el proceso de ensamblaje de los aviones TP-75 Dulus y observó los vehículos blindados Fuerza Unificada de Respuesta Inmediata Armada (Furia), que la Industria Militar Dominicana (Indom) integra en la antigua Armería de San Cristóbal. El recorrido no fue protocolar. Honduras arrastra un déficit estructural de entrenadores y busca opciones de bajo costo en el vecindario.
Asfura abrió conversaciones formales con la Indom
Asfura informó que ya inició conversaciones con el presidente Luis Abinader para explorar la adquisición de equipos militares producidos en la isla, con el objetivo de reforzar las capacidades de patrullaje y respuesta de la Policía Nacional y la Policía Militar de Honduras. El mandatario ubicó el interés en dos plataformas concretas: las aeronaves TP-75 Dulus y los blindados Furia. “Debemos protegernos técnicamente, tácticamente y con equipo para poder salir adelante”, declaró tras la firma de una declaración conjunta junto a Abinader.
El mandatario hondureño recorrió la verja perimetral en Dajabón y visitó el C5i del Ministerio de Defensa dominicano, donde constató las capacidades tecnológicas desarrolladas por las Fuerzas Armadas locales. Santo Domingo ha convertido su modelo de ensamblaje bajo licencia en una carta diplomática, y Tegucigalpa mira ese esquema como alternativa frente a proveedores tradicionales.
El argumento central es económico. El TP-75 Dulus se basa en el Flying Legend Tucano-R, una réplica al 70 % del Embraer EMB-312 Tucano, monta un motor Rotax 915 iS turbo de 141 caballos de fuerza y registra un costo operativo estimado en 60 dólares por hora de vuelo, con un precio de venta en formato kit de 325.000 dólares. Su estructura es de aluminio, alcanza 287 km/h de velocidad máxima y ofrece una autonomía de hasta 1.166 kilómetros. La designación combina Trainer y Patrol con el 75 aniversario de la Fuerza Aérea dominicana, mientras que Dulus remite a la cigua palmera. Para una fuerza con presupuesto comprimido, esa ecuación pesa más que cualquier ficha técnica sofisticada.
Los movimientos de compra en Centroamérica se cocinan en visitas como esta, no en comunicados. Si querés seguir el rastro de cada programa antes de que se firme, suscribite a El Debriefing y recibí el seguimiento completo del cluster centroamericano.

Entrenadores Fuerza Aérea Hondureña: el relevo pendiente de los Maule
La formación primaria de pilotos en la Academia Militar de Aviación descansa desde hace casi dos décadas sobre una flotilla envejecida. Entre 2008 y 2012 la Fuerza Aérea Hondureña recibió ocho aviones Maule M-7, empleados en el entrenamiento básico de pilotos. Esas avionetas llegaron para reemplazar a los T-41 de la década del setenta, cuyo desgaste había retrasado los programas de instrucción. El problema es que hoy los propios Maule cargan con el mismo desgaste que vinieron a resolver.
Ahí encaja el Dulus. La plataforma dominicana cubre exactamente el escalón que Honduras necesita renovar, con la ventaja adicional del patrullaje fronterizo. La FARD ya completó la incorporación de sus diez unidades y las emplea en misiones regulares de vigilancia, especialmente sobre la frontera con Haití. Honduras no compraría un prototipo, sino un sistema con horas de vuelo acumuladas en un entorno geográfico y climático comparable al suyo.
El paquete de entrenadores Fuerza Aérea Hondureña quedaría así escalonado en dos niveles. El Dulus asumiría la instrucción primaria y las tareas de patrullaje ligero. El T-27 Tucano conservaría el entrenamiento avanzado y el apoyo táctico. Es el mismo esquema que la FARD aplica para abaratar horas en sus plataformas de mayor valor. Ninguna de las dos partes ha confirmado cifras, plazos ni un requerimiento formal, de modo que conviene tratar el anuncio como una declaración de intención política.
Tucanos repotenciados y un A-29 que sigue en la mira
El segundo frente de la modernización avanza en paralelo. La FAH reincorporó al servicio el T-27 Tucano matrícula FAH 257 tras ocho meses de revitalización a cargo de la estadounidense Partex Aviation Services junto a la brasileña Tailwind Parts, luego de más de diez años fuera de vuelo. Los trabajos sobre las matrículas FAH 251 y FAH 256 ya se encuentran en marcha, con un plazo estimado de unos seis meses por aeronave.
Apenas tres Tucano permanecen operativos de una flotilla original de doce unidades adquiridas entre 1984 y 1986, y el Gobierno invirtió entre 2025 y 2026 alrededor de 73 millones de lempiras en la reparación de un solo avión dentro de un plan que contemplaba tres. La flota de ataque está aún peor ya que ningún A-37B sigue operativo.
Por eso el A-29 Super Tucano continúa en la agenda. Ejecutivos de Embraer presentaron el avión de ataque ligero a Asfura en la Base Aérea Hernán Acosta Mejía de Tegucigalpa en junio pasado, aunque hasta el momento ninguna compra se ha concretado. Las aeronaves modernizadas se orientan a la vigilancia y control del espacio aéreo nacional y al combate contra los narcoterroristas y el crimen organizado transnacional.
La visita a San Isidro sumó entonces una tercera pieza a un rompecabezas que Honduras arma por partes: Dulus abajo, Tucano en el medio, A-29 arriba. Falta lo más difícil, que es el presupuesto.










