El Gobierno destina desde septiembre más de $50.000 millones mensuales a la recomposición salarial de las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad federales, según confirmó el Ministerio de Defensa. La medida alcanza a personal militar activo y retirado, y a Gendarmería, Prefectura, Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal.
Cuánto sube el sueldo de las Fuerzas Armadas
Para el personal militar, el aumento es del 6,9% a partir del 1 de septiembre, sin distinción de rango, y alcanza también a los retirados. Sumado a las subas ya aplicadas entre enero y agosto (17,62%), el incremento acumulado llega a un 32% para todo 2026. A eso se agrega el suplemento por título que rige desde julio (Decreto 473/2026): 10% para technicaturas o carreras terciarias, 15% para carreras de grado y 25% para especializaciones, maestrías o doctorados.
Los suplementos por fuerza de seguridad
Cada fuerza de seguridad recibe ajustes puntuales además del esquema general. En Gendarmería, el suplemento por Destino de Operaciones Estratégicas se amplía a 3.510 efectivos, con una mejora de entre el 20% y el 35% en el salario de bolsillo. Gendarmería y Prefectura comparten además una actualización del Suplemento de Zona que llega a unos 16.500 efectivos, con subas de entre el 10% y el 30%. En la Policía Federal, tres rubros remunerativos (custodia, servicios ferroviarios y adicionales) suben un 30%, y se crea un nuevo suplemento de Responsabilidad Profesional para el personal de salud. La Policía de Seguridad Aeroportuaria suma hasta un 15% para unos 2.100 efectivos con funciones de alta complejidad en las terminales más grandes del país, y el Servicio Penitenciario Federal actualiza su Suplemento de Zona y suma premios por riesgo para unidades especializadas. Milei ordenó además suplementos adicionales para fuerzas especiales, comandos y el personal del programa Peace Cóndor de modernización de los F-16, vigentes desde septiembre.
Los números de la recomposición salarial dicen tanto sobre el estado de las Fuerzas Armadas como cualquier pliego de compra de equipamiento. Si querés seguir esta agenda de cerca, suscribite a El Debriefing, el newsletter de Gordos Defensa.
El contexto: de la suma fija a la recomposición estructural
La medida no aparece de forma aislada. En agosto, el Gobierno ya había otorgado una suma fija no remunerativa de $50.000 a todo el personal militar, policial y de seguridad federal en actividad, mediante los decretos 695/2026 y 696/2026. En julio había entrado en vigencia el suplemento por título (Decreto 473/2026). El anuncio de septiembre convierte esa serie de refuerzos puntuales en un esquema de recomposición más estructural, con el Ministerio de Defensa (a cargo del teniente general Carlos Presti) y el Ministerio de Seguridad Nacional (a cargo de Alejandra Monteoliva, quien asumió recientemente al frente de la cartera) como responsables de la implementación, y el aval directo de Milei y del jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El Gobierno enmarca la medida como una respuesta a un reclamo salarial de las Fuerzas Armadas que, según el propio Ejecutivo, viene planteándose desde 2013, y como una forma de reconocer el nivel de riesgo y responsabilidad de la función.
Por qué importa
Es uno de los refuerzos salariales más grandes y sostenidos para el sector en lo que va de la gestión Milei, y llega después de una seguidilla de medidas puntuales (la suma fija de agosto, el suplemento por título de julio) que ahora se consolidan en un esquema más permanente. La combinación de subas generales, suplementos por zona y riesgo, y un guiño específico a las fuerzas especiales y al personal de Peace Cóndor, sugiere una estrategia de retención dirigida tanto a la tropa como a los cuadros más especializados.
El dato de fondo para seguir de cerca es si el esfuerzo fiscal alcanza para sostener en paralelo las dos patas de la política de defensa: la salarial, que acaba de recibir un salto real, y la de modernización de equipamiento (submarinos, Stryker, F-16, corbetas), que sigue dependiendo de un financiamiento mucho más ajustado y, en el caso de la industria estatal como FAdeA, directamente en crisis.










