Redacción: Dante Croci
El Huey todavía vuela, pero el tiempo se acaba
En 2026, la Aviación de Ejército Argentina opera con una flota cuyo diseño original data de la década del 50. El Bell UH-1H, el “Huey” ícono de la Guerra de Vietnam, sigue siendo su aeronave principal. Una plataforma que, a pesar de sus años, continúa volando y cumpliendo misiones gracias al esfuerzo sostenido de sus tripulaciones y técnicos. El problema no es la aeronave, sino que no se tomó la decisión de reemplazarla a tiempo, y el reloj sigue corriendo.
La flota actual tiene siete sistemas de armas distintos con una antigüedad promedio de 45 años. Siete líneas diferentes significan siete cadenas logísticas, siete programas de capacitación, siete contratos de soporte técnico con fabricantes distintos. El costo anual de mantener volando estas 33 aeronaves supera los USD 9,4 millones, y a medida que las plataformas envejecen ese número solo puede ir en aumento.
Hay una señal positiva en el horizonte. En marzo de 2025 llegaron los primeros dos Bell 407 GXI para reemplazar al SA-315B Lama en el rol de alta montaña, con una tercera unidad prevista para el segundo semestre de 2026. Es el primer paso concreto de modernización en años y demuestra que la voluntad de avanzar existe. Pero es un paso puntual frente a un desafío más amplio: la renovación de los helicópteros de asalto y transporte medio sigue pendiente.

Las limitaciones operativas del HUEY II son concretas y estructurales: es monomotor, tiene restricciones de performance en ambientes de alta montaña, puna y selva, y su antigüedad encarece progresivamente el mantenimiento. Conseguir repuestos para un sistema con décadas fuera de producción es un desafío logístico y económico que se agrava con el tiempo. A esto se suma que el soporte técnico del fabricante original se acota a medida que la plataforma queda sin operadores en el mundo.
El número que mejor ilustra el desafío surge de la doctrina de empleo. Desplegar una compañía de asalto de 160 hombres con su equipo, sumando las aeronaves de asalto, escolta, evacuación sanitaria y comando, demanda 49 aeronaves en el paquete completo. Hoy la AE reúne 28 operativas en total, incluidas las de instrucción, apenas suficientes para mover a esos mismos 160 hombres pero sin equipo y en una sola oleada. Para 2034, si no se completa el reemplazo, la flota llegará al final de su vida útil sin un sucesor en línea.
Lo que el mundo ofrece y lo que la AE necesita
La solución identificada es reemplazar la flota heterogénea con un único sistema de armas multimodal o polivalente. Un solo tipo de helicóptero significa una sola cadena logística, un solo simulador de vuelo, un solo programa de capacitación para pilotos y mecánicos. La reducción de costos operativos es inmediata y sostenida en el tiempo.
Para ser considerada, cada plataforma debía cumplir con un conjunto de requerimientos operativos: peso máximo de despegue entre 6.000 y 11.000 kg, velocidad máxima superior a 100 nudos, capacidad de transporte de al menos 12 soldados equipados, techo de servicio mínimo de 15.000 pies con carga máxima, compatibilidad con visores nocturnos (NVG) de fábrica, glass cockpit con piloto automático de cuatro ejes, certificación IFR single pilot por FAA o EASA, plegado de palas para operación embarcada en el rompehielos Almirante Irízar, y posibilidad de ser transportado en un C-130 para apoyo a la Fuerza de Despliegue Rápido.
Cuatro candidatos del mundo occidental entraron en evaluación.
AS-532 Cougar (Airbus Helicopters, Francia)
El Cougar ofrece una ventaja que ningún otro candidato iguala: comparte entre el 60 y el 70% de componentes con el AS-332B Super Puma que la AE ya opera, con compatibilidad de herramental, personal familiarizado y una cadena logística parcialmente instalada. Su aviónica representa un salto de generación respecto del Super Puma actual y habilita operaciones en todo tiempo. En prestaciones puras la aeronave sobra: 154 nudos de velocidad máxima y 18.000 pies de techo superan con holgura los mínimos exigidos.
El factor que lo deja afuera no es el rendimiento, sino la dependencia logística. Airbus Helicopters es el único centro habilitado para las inspecciones mayores de la célula, lo que ata el sostenimiento del sistema a la fábrica en Francia. Esa dependencia, y no la velocidad ni la antigüedad del diseño, es la que pesa en la evaluación de una plataforma pensada para operar durante las próximas dos décadas.

Bell 412 EPI (Bell Textron, Estados Unidos)
Descendiente directo del UH-1H, el 412 EPI monta una planta Pratt & Whitney PT6T-9. No es un bimotor pleno sino un Twin-Pac: dos secciones de potencia que entregan a una caja reductora común, una arquitectura que mejora el margen de potencia pero impone límites en ciertas operaciones. Suma un 15% de potencia al eje y la aviónica Bell BasiX-Pro con cuatro pantallas multifunción. Es una evolución real, pero construida sobre una estructura de los años 60. Su capacidad máxima de 12 pasajeros lo ubica en el límite inferior de la categoría.

AW-149 (Leonardo, Italia)
Diseñado desde cero para el mercado militar. Bimotor con motores General Electric CT7-2E1, capacidad para 12 soldados equipados en configuración de alta densidad militar, peso máximo de despegue de 8.600 kg, velocidad de crucero de 167 nudos y techo de servicio de 20.000 pies. Aviónica Honeywell con cuatro pantallas color de 8×10 pulgadas, sistema de control automático de vuelo digital de cuatro ejes y certificación IFR single pilot. Compatible con NVG de fábrica, con plegado de palas y con capacidad de aerotransporte en C-130. Sus intervalos de mantenimiento de hasta 1.200 horas entre inspecciones garantizan una alta disponibilidad operacional. Su diseño modular permite configurar la misma plataforma para asalto aéreo, evacuación médica, búsqueda y rescate, transporte logístico o campaña antártica sin cambiar la aeronave base.
UH-60 Black Hawk (Sikorsky, Estados Unidos)
El helicóptero utilitario militar más probado en combate del mundo. Más de 4.000 unidades operando en más de 30 países, desde el desierto de Arabia Saudita hasta las montañas de Afganistán. El UH-60M Black Hawk incorpora motores General Electric T700-GE-701D con 1.679 SHP por motor, aviónica digital de última generación y compatibilidad NVG de fábrica. Velocidad máxima de 145 nudos, techo de servicio de 18.000 pies, capacidad de carga externa de 4.050 kg mediante gancho. TBO de motor de 10.000 horas y de transmisión de 15.000 horas. Compatible con plegado de palas y aerotransporte en C-130.

El análisis técnico: quién cumple y quién no
De los cuatro candidatos, el análisis técnico tiene un resultado claro: el AS-532 Cougar y el Bell 412 EPI no alcanzan la totalidad de los requerimientos operativos establecidos.
El Cougar cumple holgadamente las performances de vuelo: velocidad, alcance, techo y carga portante de armas quedan por encima de los mínimos. Lo que lo reprueba son las capacidades de misión: no cuenta con sistema óptico de adquisición de blancos con designador láser, no certifica IFR single pilot por FAA o EASA y no satisface el estándar de transporte aéreo y marítimo. A eso se suma el factor decisivo de fondo ya señalado, la dependencia logística de la fábrica para las inspecciones mayores.
El Bell 412 EPI no cumple con varios puntos críticos: su capacidad portante de armas (1.000 kg) queda por debajo del mínimo exigido (1.400 kg), carece de sistema óptico de adquisición de blancos, no alcanza la certificación IFR single pilot por FAA o EASA y no satisface el estándar de transporte aéreo y marítimo. En el fondo, el 412 no constituye un salto de capacidad: es, en esencia, un Huey II bimotor, y lo que la AE busca es un avance generacional que no puede resolverse con actualizaciones parciales.
Los dos finalistas son el AW-149 y el UH-60 Black Hawk. Ambos cumplen con la totalidad de los requerimientos. La diferencia entre ellos está en los detalles.


El punto donde el Black Hawk no tiene competencia es el historial de combate: ningún helicóptero en el mundo tiene más horas de vuelo en zonas de conflicto real que el UH-60 en sus distintas variantes. Para un ejército que valora una plataforma probada en las condiciones más extremas, ese argumento tiene peso real. Técnicamente, sin embargo, ambos son equivalentes para las misiones que la AE necesita cumplir. La decisión final se define en el análisis económico.
De la teoría a la práctica: qué cambia operacionalmente
El salto generacional que representa reemplazar el UH-1H y el HUEY II por cualquiera de los dos finalistas no es solo una cuestión de números en una planilla, es una transformación completa de lo que la Aviación de Ejército puede hacer y cómo lo hace. Para entenderlo, conviene comparar las tres plataformas en los roles concretos que la AE necesita cumplir.
Transporte de tropas y asalto aéreo
El HUEY II puede transportar hasta 6 soldados equipados a nivel del mar, reduciéndose a 4 a 12.000 pies de altitud. Para desplazar una compañía de infantería de 160 hombres en una sola oleada, la AE necesita actualmente 27 aeronaves de asalto más el apoyo de escolta y comando, un total de 49 aeronaves en el paquete completo.
El AW-149 transporta 12 soldados equipados en configuración militar de alta densidad a nivel del mar, manteniendo esa capacidad en altitudes mayores gracias a sus motores General Electric CT7-2E1 y su mayor potencia disponible. El UH-60 Black Hawk transporta 11 soldados equipados con performance similar en altura. Con cualquiera de los dos finalistas, la misma compañía de 160 hombres puede desplazarse con 14 aeronaves de asalto más el apoyo correspondiente, reduciendo el paquete total a menos de la mitad. Donde hoy se necesitan 49 aeronaves, mañana alcanzan 24.

Carga externa
El HUEY II tiene una capacidad de gancho de carga de 2.500 kg a nivel del mar, con limitaciones importantes en altura y temperatura. El AW-149 alcanza los 3.000 kg de carga externa, mientras que el UH-60 Black Hawk supera ambos con 4.050 kg, suficiente para transportar un obús M102 de 105 mm con munición y servidores de pieza en un solo viaje. Esta capacidad es crítica para operaciones en zonas sin acceso terrestre, especialmente en ambientes de montaña y en la Campaña Antártica.
Evacuación médica (MEDEVAC)
El HUEY II puede configurarse para evacuación médica, pero con limitaciones de espacio y equipo. El AW-149 puede configurarse con hasta 4 camillas transversales en versión MEDEVAC completa, con espacio para médicos y equipo sin comprometer la capacidad de vuelo. El UH-60 ofrece configuraciones similares con mayor capacidad de carga útil, lo que permite llevar más equipo médico de avanzada. Ambos finalistas pueden cumplir misiones MEDEVAC todo tiempo, de día y de noche, en cualquier ambiente geográfico del país.
Campaña Antártica
Este es quizás el rol donde la diferencia es más marcada. El HUEY II tiene restricciones severas en condiciones meteorológicas adversas, opera con limitaciones en ambientes de temperaturas extremas y no puede operar con toda su capacidad en las condiciones que impone la Antártida. Su falta de certificación IFR completa lo limita en situaciones de visibilidad reducida, frecuentes en el continente blanco.
El AW-149 cuenta con sistema de protección antihielo completo (FIPS), esquíes para nieve, flotadores de emergencia, sistema de plegado de palas para operación embarcada en el rompehielos Almirante Irízar, y capacidad de operación todo tiempo en condiciones meteorológicas extremas. La propuesta comercial de Leonardo incluía específicamente una configuración antártica con flotadores de rescate para hasta 17 pasajeros y sistema de detección de hielo. El UH-60 ofrece capacidades similares en ambientes extremos, probadas en operaciones en Afganistán y en el Ártico por distintos operadores.
El impacto en la organización
La reducción de aeronaves necesarias para cumplir la misma misión tiene un impacto directo en la estructura orgánica de la AE. Con el sistema actual, transportar al Regimiento de Asalto Aéreo en tres oleadas requiere 49 aeronaves distribuidas en roles de asalto, escolta, evacuación sanitaria, apoyo y comando. Con el AW-149 o el UH-60, la misma misión se cumple con 24 aeronaves gracias a la mayor capacidad de transporte por plataforma.

Esa reducción de plataformas se traduce en menos tripulaciones de vuelo activas por misión, menos mecánicos en línea y más especialistas en sistemas electrónicos avanzados. Un único sistema de armas multimodal permite además que las tripulaciones entrenen en un solo simulador para los distintos roles, asalto, MEDEVAC, carga externa y apoyo antártico, en lugar de requerir habilitaciones separadas por plataforma como ocurre hoy. La tesis contempla además, en el plano teórico, una configuración de exploración y ataque para la plataforma multimodal, aunque en la práctica un helicóptero mediano no se asigna a ese rol.
Con el AW-149 como sistema único, la AE podría estructurarse en escuadrones polivalentes capaces de reconfigurarse según la misión ordenada, eliminando la actual fragmentación en unidades especializadas por tipo de aeronave. Con el UH-60, la estructura sería similar, con mayor margen de carga pesada dada la mayor capacidad de gancho del Black Hawk.

El precio de modernizar y el costo de no hacerlo
Para dimensionar correctamente la decisión, hay que entender primero cuánto le cuesta al Estado mantener volando la flota actual. El programa HORNERO, lanzado en 2004 para modernizar los UH-1H a su versión HUEY II, tuvo un costo de USD 4.695.000 por unidad, casi USD 5 millones por aeronave para extender la vida útil de una plataforma que seguía siendo monomotor y con las mismas limitaciones estructurales de base. De las 42 conversiones planeadas se completaron 16, una inversión de aproximadamente USD 75 millones en aeronaves que hoy se acercan al final de su vida útil.
El costo operativo anual de la flota completa, 33 aeronaves volando 150 horas cada una, supera los USD 9,4 millones, desglosados de la siguiente manera:
- 15 UH-1H: USD 1.890 por hora de vuelo, USD 4.252.500 anuales.
- 15 HUEY II: USD 1.700 por hora de vuelo, USD 3.825.000 anuales.
- 1 SA-315 Lama: USD 2.100 por hora de vuelo, USD 315.000 anuales.
- 1 AS-332 Super Puma: USD 4.890 por hora de vuelo, USD 733.500 anuales.
- 1 Bell 212: USD 2.120 por hora de vuelo, USD 318.000 anuales.
El promedio ponderado supera los USD 2.540 por hora. Ese número solo puede ir en aumento a medida que las aeronaves envejecen y los repuestos se vuelven más difíciles de conseguir.
Las ofertas sobre la mesa
En octubre de 2019, según consigna el trabajo del My Mancilla, Leonardo presentó su propuesta comercial a la Aviación de Ejército, con un costo promedio unitario de USD 20.453.000 en configuración completa para un programa de 24 aeronaves. Conviene una precisión que surge del propio anexo comercial de la tesis: la planilla de costeo toma como base una configuración estándar de AW139, sobre la que se agregan los equipos de misión. El análisis mantiene la denominación AW149 por ser la que evalúa y recomienda la tesis.
La configuración base incluía cabina militar, aviónica Honeywell integrada, piloto automático de cuatro ejes con modos HOV y SAR, plegado de palas, sistema de flotación de emergencia y compatibilidad NVG para cabina y cockpit. El equipamiento opcional incorporaba FLIR Ultra Force 350 HD, radios tácticas V/UHF, sistema IFF y kit de compatibilidad infrarroja para luces de formación, completando una plataforma apta para operaciones nocturnas y de combate moderno.
En septiembre de 2019, Sikorsky, subsidiaria de Lockheed Martin, actualizó su propuesta de UH-60 Black Hawk presentada originalmente en febrero de 2017. El precio por aeronave se actualizaba de USD 24,5 millones a USD 26 millones, aplicando un incremento del 4% anual acumulado desde 2017. La oferta era por 6 unidades iniciales con posibilidad de ampliación hasta 24.
Costo Directo por Hora de Vuelo (CDHV)
El CDHV mide cuánto cuesta operar una aeronave por cada hora que vuela, incluyendo combustible, lubricantes, mantenimiento programado, repuestos y capacitación de tripulaciones. Para los dos finalistas evaluados a octubre de 2019:
- AW-149: USD 1.800 por hora de vuelo.
- UH-60 Black Hawk: USD 2.300 por hora de vuelo.
Comparado con el promedio actual de USD 2.540 por hora de la flota existente, ambos representan una reducción significativa. La diferencia de USD 500 por hora entre ambos candidatos, proyectada sobre 54.200 horas de vuelo en el horizonte de análisis, representa USD 27,1 millones adicionales a favor del AW-149 solo en costos de operación directa.
Costo Medio de Ciclo de Vida (CMCV)
El CMCV es el indicador definitivo: considera el costo total del programa, incluyendo adquisición de las 24 aeronaves, herramental, manuales técnicos, grúas de rescate, capacitación inicial de 60 pilotos y 75 mecánicos, operación y mantenimiento, recorridas de grúas, renovación de manuales y recurrencias de capacitación. El horizonte de análisis contempla 5 años de fase de inversión y 15 años de operación, con una tasa de referencia del 12% anual:
- AW-149: USD 16.425 por hora de vuelo, inversión total del programa aproximada de USD 574 millones.
- UH-60 Black Hawk: USD 21.953 por hora de vuelo, inversión total del programa aproximada de USD 776 millones.
Una diferencia de más de USD 200 millones en el costo total del programa a favor del AW-149, explicada por tres factores: menor costo de adquisición unitario, intervalos de mantenimiento superiores del AW-149 que reducen el tiempo fuera de servicio y el costo operativo, y mejores condiciones de financiamiento.

Financiamiento y compensaciones industriales
Ambas empresas ofrecieron financiamiento a través de banco internacional, con condiciones muy superiores al sistema FMS (Foreign Military Sales), que cobra un 3,59% del contrato y no financia el programa, sino que solo extiende los pagos hasta dos años.
La propuesta de Leonardo contemplaba financiamiento a una tasa del 1,5% anual, con un período de gracia de 5 años y 10 años de amortización posterior. La propuesta de Sikorsky ofrecía las mismas condiciones de plazo, pero a una tasa del 1,9% anual. La diferencia de 0,4 puntos porcentuales entre ambas tasas, sobre montos de esta magnitud y a lo largo de 10 años de amortización, representa un ahorro adicional significativo para el Estado a favor del AW-149.
Ambas propuestas incluían además un programa de compensaciones industriales (offset) que contemplaba la instalación de un simulador de vuelo Tipo D de cuatro ejes en la Escuela de Aviación del Ejército, la construcción de talleres y depósitos acordes al nuevo material, y la instalación de un centro de mantenimiento de tercer nivel en FAdeA para realizar inspecciones mayores y reparaciones estructurales en el país. Leonardo había avanzado más en esta dirección, iniciando conversaciones con el Ministerio de Defensa para instalarse en FAdeA y eventualmente construir las últimas aeronaves del programa en Argentina.
Es importante destacar que todos los costos, ofertas y análisis financieros presentados en esta sección fueron realizados en 2019. Los precios de adquisición, las tasas de financiamiento y los costos operativos en dólares responden a ese contexto económico y no reflejan necesariamente las condiciones actuales del mercado. Lo que sí refleja con claridad es el costo de la inacción: cada año que pasó sin una decisión es un año en que las condiciones se volvieron más complejas, los precios más altos y la flota más vieja. Este análisis no es una foto del presente, es el registro de una oportunidad que sucesivas gestiones no concretaron.
La conclusión económica
El análisis es contundente. El AW-149 gana en costo de adquisición, en costo de operación por hora, en intervalos de mantenimiento y en condiciones de financiamiento. El Black Hawk responde con su historial de combate y su red logística global, argumentos válidos y relevantes, pero que no alcanzan para cerrar una brecha económica de más de USD 200 millones sobre el ciclo de vida completo del programa.
2034 no está tan lejos
La llegada de los Bell 407 GXI para el rol de alta montaña es una señal alentadora. Demuestra que la voluntad de modernizar existe y que el proceso puede avanzar cuando hay decisión. El desafío ahora es dar el paso más grande: definir el reemplazo del segmento de asalto y apoyo antes de que el tiempo lo defina por la Argentina.
El análisis técnico y económico está hecho. Los candidatos están evaluados con datos concretos. Los finalistas están identificados. Lo que falta no es información, es la decisión de convertir ese análisis en un contrato firmado.
Para 2034, sin completar el reemplazo de la flota de asalto y apoyo, la Aviación de Ejército llegará al final de la vida útil de su material sin un sucesor en línea para ese rol. Sin capacidad plena de apoyar operaciones terrestres, evacuar heridos en combate, sostener la Campaña Antártica o desplegar la Fuerza de Despliegue Rápido en todos los teatros del país. Cada año que pasa sin esa decisión es un año más cerca de ese escenario.
Referencias
Mancilla, D. L. (2020). Unificación de los Sistemas de Armas de Ala Rotativa del Ejército Argentino para reducir costos de mantenimiento, operación y recuperar las capacidades perdidas [Trabajo Final Integrador, Escuela Superior de Guerra “TG Luis María Campos”]. Universidad de la Defensa Nacional.











2 Comentarios
Buena nota chicos! Muy completa para los no expertos pero interesados en el tema! Gracias sigan así!