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Secreto militar F-16: Argentina blinda la exportación de material del sistema desde Río Cuarto

F-16BM M-1004 de la Fuerza Aérea Argentina sobre Buenos Aires en el Día de la Fuerza Aérea, secreto militar F-16 sobre exportación de material.

El Gobierno argentino publicó este 18 de agosto en el Boletín Oficial el Decreto 735/2026, que declaró secreto militar a la exportación de material relacionado con el sistema de armas F-16 de la Fuerza Aérea Argentina. La medida, firmada por el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, alcanza también a los contratos adicionales de Equipos y Capacidades Complementarias. Es el cuarto decreto de secreto militar F-16 desde que la operación con Dinamarca se cerró en 2024, y el primero que mira hacia afuera: no cubre lo que entra al país, sino lo que va a tener que salir para ser mantenido y actualizado.

Por qué el secreto militar F-16 llega ahora

La cadena normativa arrancó con el Decreto 370/24, que declaró secreto militar la operación contractual tramitada bajo el expediente EX-2024-05198131, es decir, la compra de los 24 F-16AM/BM al Reino de Dinamarca. Le siguió el Decreto 807/24, que extendió la reserva a las obras de infraestructura y a la importación del material asociado. En diciembre de 2024, el Decreto 1073/24 hizo lo propio con los contratos adicionales de equipos y capacidades complementarias. Hasta ahí, todo el blindaje apuntó a la incorporación.

El texto del nuevo decreto explica el cambio de foco con precisión. Los considerandos recordaron que el 30 de marzo de 2026 comenzaron las actividades de vuelo en el Área Material Río IV y que, a partir de ese hito, «resulta necesario dictar las medidas para oportunamente llevar a cabo la exportación del material, con el objeto de efectuar tareas de mantenimiento y actualización». Es decir, el sistema ya está volando y el Ministerio de Defensa se anticipó al momento en que partes, motores, repuestos y armamento tengan que viajar al exterior para su sostenimiento.

El decreto fue explícito sobre qué considera material sensible: partes integrantes de las aeronaves, motores, repuestos, y armamento real y de entrenamiento. Todo eso queda ahora bajo el paraguas del Decreto 9390/63, la norma de la dictadura de Guido que sigue rigiendo el régimen de secreto militar argentino y que permite tramitar contrataciones fuera de los canales de publicidad habituales. El artículo 2° autorizó a la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa a instrumentar los actos necesarios.

Desde el punto de vista operativo, la medida tiene lógica. Un F-16 en servicio requiere ciclos de mantenimiento mayor que Argentina no está en condiciones de realizar localmente en esta etapa, en particular sobre los motores Pratt & Whitney F100 y sobre componentes de aviónica y armamento sujetos a regulación ITAR de Estados Unidos. Cada envío al exterior implicaría, sin este decreto, un trámite de exportación con publicidad de contenidos, cantidades y destinos que la Fuerza Aérea prefiere reservar.

Qué implica para el programa Peace Condor

El Decreto 735/2026 no anunció ningún envío concreto. Habilitó el marco para cuando ocurra. Pero su publicación permite leer varias cosas sobre el estado del programa. La primera es que la Fuerza Aérea Argentina ya operó los seis primeros ejemplares durante casi cinco meses en Río Cuarto, con los biplazas M-1004, M-1005, M-1007 y M-1008 y los monoplazas M-1009 y M-1020. Con ese ritmo de vuelo, los primeros componentes con vida límite se acercan a sus vencimientos.

Maqueta de la bomba guiada Dardo exhibida en CTID 2025, armamento previsto para el F-16 de la Fuerza Aérea Argentina
Maqueta de la bomba guiada Dardo exhibida durante CTID 2025. Su integración al F-16 está prevista dentro del programa de armamento nacional para el sistema. Foto: Gordos Defensa.

La segunda lectura es que el sostenimiento del F-16 argentino va a depender, al menos en el mediano plazo, de talleres externos. La incorporación se hizo bajo el programa Peace Condor con asistencia de Estados Unidos y con la canadiense Top Aces a cargo de la formación de instructores. Es razonable pensar que motores y armamento sigan el mismo circuito, aunque el decreto no identificó destinos.

La tercera es que la Fuerza Aérea usó el mismo instrumento legal que le funcionó en 2024 y que le permitió cerrar la compra, las obras de Tandil y los complementos sin exponer detalles contractuales. Con el segundo lote de aeronaves previsto contractualmente para fines de 2026, y con la posibilidad de adelantarlo, el flujo de material en ambas direcciones va a crecer. El secreto militar F-16 se convirtió, en la práctica, en el régimen ordinario bajo el cual va a operar todo el sistema durante los próximos años.

Queda por ver si el Congreso o los organismos de control piden explicaciones sobre el alcance de un secreto que ahora abarca compra, infraestructura, complementos y exportación. Por lo pronto, la Fuerza Aérea Argentina tiene el marco legal listo para el momento en que el primer motor de un F-16 tenga que salir del país.


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