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Cuba adquiere drones rusos e iraníes

Habana, Cuba

Cuba ha adquirido más de 300 drones militares y ha comenzado a discutir planes para utilizarlos contra la base estadounidense en Guantánamo, embarcaciones militares de EE.UU. y posiblemente Key West, Florida, según inteligencia clasificada compartida con Axios. La revelación ha encendido las alarmas en Washington y ha llevado a una acción diplomática directa al más alto nivel.

Cuba ha adquirido drones de «distintas capacidades» de Rusia e Irán desde 2023 y los ha distribuido en ubicaciones estratégicas a lo largo del territorio cubano. Sin embargo, la composición del arsenal sugiere un perfil predominantemente orientado hacia la vigilancia y la inteligencia. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) atraviesan una crisis estructural profunda. Su Fuerza Aérea opera con equipamiento soviético envejecido y problemas severos de mantenimiento. Un alto funcionario estadounidense lo resumió con «nadie está preocupado por los aviones de combate de Cuba. Ni siquiera está claro si tienen uno que pueda volar.» En ese contexto, es más probable que la mayor parte de los drones adquiridos sean sistemas de observación e inteligencia, similares al Orlan-10 ruso, que plataformas de ataque en cantidad significativa.

Los drones de ataque tipo Shahed, aunque puede que presentes en el inventario, representarían un porcentaje menor del total, limitado por la capacidad operativa real del régimen para sostener y operar ese tipo de sistemas de forma masiva.

La visita de Ratcliffe

El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a Cuba el jueves pasado y advirtió directamente a sus autoridades contra cualquier acto hostil. También les instó a desmantelar su gobierno totalitario como condición para levantar las sanciones estadounidenses.

Un funcionario de la CIA declaró que Ratcliffe dejó claro que Cuba no puede seguir siendo una plataforma para que los adversarios de EE.UU. avancen agendas hostiles en el hemisferio. La visita se produjo en un momento de máxima tensión ya que el Departamento de Justicia planea desclasificar una acusación formal contra el líder de facto cubano, Raúl Castro, por haber ordenado el derribo de dos avionetas en 1996, y se esperan nuevas sanciones contra la isla.

Adicionalmente, Rusia y China operan en Cuba instalaciones de espionaje electrónico de alta tecnología para la recolección de inteligencia de señales (SIGINT). Funcionarios estadounidenses estiman que hasta 5.000 soldados cubanos han combatido junto a Rusia en Ucrania, y que algunos de ellos han transmitido a sus mandos experiencia directa sobre la guerra de drones. Esa transferencia de conocimiento es, precisamente, una de las mayores preocupaciones de Washington: no tanto la capacidad de ataque inmediata de Cuba, sino su proceso acelerado de aprendizaje.

EE.UU. no considera que Cuba represente una amenaza inmediata ni que esté planeando activamente atacar intereses estadounidenses. La inteligencia indica que los militares cubanos han discutido planes de guerra de drones como contingencia ante un posible deterioro mayor de las relaciones. La diferencia entre esa distinción y la percepción pública, sin embargo, puede ser suficiente para justificar acciones adicionales desde Washington.

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