El primer Gripen E fabricado en Brasil por Embraer hizo su vuelo inaugural desde el complejo industrial de la empresa en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, según informó Embraer el 7 de octubre. Lo piloteó un piloto de pruebas de Saab. El objetivo era verificar el rendimiento de los sistemas principales y validar las características de vuelo, y según la empresa, el resultado confirmó el rendimiento esperado.
El avión había sido presentado el 25 de marzo, tras completar su ensamblaje final en la planta de Embraer. Con este vuelo comienza la campaña de producción, pruebas y aceptación previa a su entrega a la Fuerza Aérea Brasileña.
15 de 36: la parte del programa que se fabrica en Brasil
El contrato que Brasil firmó con Saab en 2014 abarca 36 aviones para la Fuerza Aérea Brasileña: 28 Gripen E monoplaza y 8 Gripen F biplaza. Las entregas empezaron en 2020 y hasta ahora se recibieron 10 aviones, fabricados en Suecia.
De ese total, 15 se producen en Brasil, y este es el primero. Gavião Peixoto es la única línea de producción del Gripen fuera de Suecia. Una vez aceptado, el avión se trasladará a la Base Aérea de Anápolis, en Goiás, donde se incorporará al 1.º Grupo de Defensa Aérea.

Una línea que apunta más allá de la Fuerza Aérea Brasileña
En julio, Embraer y Saab firmaron un acuerdo de intenciones para producir 20 Gripen adicionales en Brasil, con posibilidad de ampliarse y con destino tanto al mercado brasileño como al internacional. La producción en Gavião Peixoto complementaría la línea de ensamblaje final de Saab en Linköping, Suecia.
En la región hay un cliente reciente: Colombia firmó en noviembre de 2025 la compra de 17 Gripen E/F. El acuerdo de julio no menciona destinos concretos, pero la mención a mercados internacionales deja abierta la posibilidad de que la línea brasileña abastezca a futuros clientes latinoamericanos.
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Transferencia de tecnología
El programa se estructuró en torno a la transferencia de tecnología y la participación de la industria local, una decisión de la Fuerza Aérea Brasileña. Ingenieros, técnicos y especialistas brasileños trabajan junto a equipos de Saab en desarrollo, ingeniería, fabricación, integración y ensayos en vuelo. Según Embraer, más de una década de ese trabajo generó capacidades industriales permanentes en el país.

Bosco da Costa Junior, presidente y CEO de Embraer Defense & Security, calificó el vuelo como “un hito histórico”. Marcus Wandt, jefe de la unidad de negocio de Aeronáutica de Saab, sostuvo que el vuelo muestra que la producción del Gripen en Brasil “alcanzó un nuevo nivel de madurez”.
Por qué importa
Con este vuelo, Brasil pasa de comprador a productor: es el único país de la región con una línea de fabricación de un caza de última generación. La diferencia no está solo en el avión, sino en lo que queda en el país: ingenieros formados, una cadena de proveedores y la capacidad de sostener la flota sin depender por completo del fabricante.
El contraste con la Argentina es directo. La Fuerza Aérea Argentina renovó su capacidad de combate con F-16 usados de Dinamarca, después de que el Gripen quedara fuera de su alcance por los componentes británicos que integra. Brasil eligió un camino más largo y más caro, con más de diez años de transferencia tecnológica, y hoy empieza a cosechar el resultado: una industria capaz de fabricar y, eventualmente, exportar el avión que vuela su propia fuerza aérea.










