El Ejército Argentino inició el despliegue de sus medios hacia Brasil para participar del Ejercicio Combinado Arandú, que se desarrollará en el estado de Rio Grande do Sul. Vehículos de combate Stryker 8×8 y tanques TAM 2C-A2 llegaron a la zona de concentración establecida en Zárate, provincia de Buenos Aires.
Junto a ellos arribaron camiones Unimog U4000 y Oshkosh de la I Brigada Blindada y de la X Brigada Mecanizada. En Zárate, los medios fueron cargados en formaciones de Urquiza Cargas, que los trasladarán por vía férrea hasta territorio brasileño.
Del simulador al terreno: el ciclo 2024/2026 llega a su etapa final
El movimiento de Zárate marcó el cierre de un proceso de planificación que comenzó hace más de dos años. La 2ª Brigada de Caballería Mecanizada del Ejército Brasileño recibió en Uruguaiana a las comitivas de ambos países para la primera reunión de coordinación del ciclo 2024/2026.
La etapa previa se cumplió en septiembre de 2025. Entre el 14 y el 19 de ese mes, más de 320 militares de ambas fuerzas trabajaron en el Centro de Adiestramiento Sul (CA-Sul), en Santa Maria. Esa fase se ejecutó como juego de guerra, con el sistema de simulación COMBATER.
En ese entorno virtual, los puestos comando planificaron y condujeron maniobras sin desplegar medios reales. Se simularon lanzamientos de paracaidistas en la retaguardia enemiga y asaltos aéreos con medios de Aviación de Ejército.
La conducción de aquella fase estuvo a cargo del general de brigada Marcelo Martini Monteiro, comandante de la 2ª Brigada de Caballería Mecanizada brasileña. Lo acompañó el general de brigada Sergio Jurczyszyn, comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido del Ejército Argentino.
Ya en ese momento, el Gobierno argentino anticipó que el proceso culminaría con un ejercicio con tropas en el terreno, en Brasil, durante la segunda mitad de 2026. Esa previsión se cumplió con la salida de los medios desde Zárate.
Según medios brasileños, las actividades de esta edición se concentrarán en áreas militares de Santa Maria y Rosário do Sul. Las mismas fuentes estimaron una participación superior a los 1.400 efectivos entre ambos ejércitos. La cifra no fue confirmada oficialmente por el Ejército Argentino.
Del lado brasileño, se espera el empleo de los blindados VBTP Guarani 6×6. Operarán junto a los Stryker 8×8 argentinos, lo que permitirá contrastar dos plataformas de ruedas con doctrinas de empleo distintas.

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Antecedentes del Ejercicio Combinado Arandú y la interoperabilidad blindada
La edición anterior con tropas en el terreno se realizó en Argentina. Entre el 31 de julio y el 4 de agosto de 2023, ambos ejércitos operaron en el campo de instrucción General Ávalos, en Corrientes.
En aquella oportunidad participaron la Fuerza de Despliegue Rápido, la II Brigada Blindada y la Dirección de Aviación de Ejército. Por Brasil intervinieron la 2ª Brigada de Caballería Mecanizada, la Brigada de Infantería Paracaidista y el Comando de Operaciones Especiales.
Uno de los hitos de 2023 fue el tiro de un escuadrón combinado. Lo integraron ocho blindados TAM argentinos y cinco Guarani brasileños. También se tendió un puente flotante M4T6 sobre el río Miriñay, a cargo del Batallón de Ingenieros Blindado 2.
El ciclo anterior había culminado en noviembre de 2020 en el campo de instrucción Barão de São Borja, en Rosário do Sul. Esa edición reunió a 2.300 militares, 100 blindados, 450 vehículos operativos y 10 aeronaves de ambos países.
La edición 2026 presentó una diferencia material respecto de 2023. Aquel despliegue se ejecutó antes de la incorporación de los Stryker 8×8 al Ejército Argentino. El Ejercicio Combinado Arandú será, por lo tanto, la primera exigencia binacional de esta plataforma en el terreno.
A eso se sumó el TAM 2C-A2, la versión modernizada del tanque argentino. El programa incorporó nuevos sistemas de control de tiro, estabilización y miras panorámicas. Su empleo junto a medios brasileños ofrecerá una referencia concreta del estado de la modernización.
La elección del ferrocarril para el traslado tampoco fue menor. El transporte por vía férrea redujo el desgaste de orugas, motores y trenes de rodaje antes del ejercicio. También liberó a las tripulaciones de cientos de kilómetros de marcha por ruta.
El resultado del ejercicio permitirá medir el grado real de interoperabilidad alcanzado entre ambos ejércitos. La evaluación dependerá de la información que publiquen las dos fuerzas al cierre de las actividades.









