El Ejército Argentino llevó adelante en Rosario el Ejercicio Biguá, con el empleo coordinado de medios terrestres, anfibios y aéreos durante una operación de franqueo sobre el río Paraná. La actividad se desarrolló el 3 y 4 de octubre en la costanera norte de la ciudad. El despliegue reunió unos 1.000 efectivos y cerca de 40 embarcaciones, además de helicópteros, tanques, blindados, artillería y defensa antiaérea.
Participaron elementos de la Agrupación de Ingenieros 601, el Batallón de Ingenieros Anfibios 121, unidades de la II Brigada Blindada y de la Dirección de Aviación de Ejército. Según explicaron desde la fuerza, este tipo de ejercicio se realizó todos los años, pero fue la primera vez que tuvo lugar en Rosario.
La escena central mostró los medios habituales. Hubo cazadores de monte descendiendo por fast rope desde UH-1H, artillería de campaña remolcada de 155 mm y sistemas antiaéreos RBS-70. Sin embargo, el interés técnico estuvo en los márgenes del dispositivo. Allí aparecieron variantes y plataformas que rara vez salieron de sus unidades.
La familia TAM más allá del tanque
Entre los medios observados se encontraron tanques VC TAM y vehículos de combate de infantería VCTP. Esos dos modelos fueron los esperables. Lo inusual fue la presencia de dos variantes de la misma familia que casi nunca se mostraron en público.

La primera fue un VCTP equipado con un barreminas frontal. El implemento, montado sobre la proa del vehículo, tuvo como función abrir pasillos a través de campos minados. En una operación de franqueo, esa capacidad resultó crítica. La ribera opuesta fue precisamente el sector donde un defensor concentraría obstáculos y minas para frenar la cabeza de puente. El Ejército no difundió el modelo del implemento ni cuántos VCTP contaron con esta configuración.
La segunda fue el VCTM, el portamortero de la familia. Los argentinos diseñaron este vehículo sobre el chasis del TAM. Fue además el primero de la familia producido en el país. Su armamento principal fue un mortero francés Brandt AM-50 de 120 mm, con 49 proyectiles almacenados detrás del arma.
El VCTM tuvo una limitación conocida. El mortero alcanzó 85 grados de elevación, pero solo 17 grados de giro horizontal, por lo que el vehículo tuvo que moverse para cambiar el sector de tiro. Aun así, en un franqueo cumplió un rol claro. Aportó fuego indirecto orgánico al elemento mecanizado mientras la artillería de 155 mm todavía no había cruzado el río.

Ambas variantes respondieron a la lógica de la maniobra. El cruce de un curso de agua no dependió solo de las barcazas. Requirió abrir brechas, sostener fuego de apoyo y proteger la ribera conquistada. El VCTP barreminas y el VCTM cubrieron dos de esas tres necesidades.
El Paraná fue apenas uno de los obstáculos que el Ejército Argentino buscó franquear este año. Si querés seguir de cerca cómo evolucionaron sus capacidades, suscribite a El Debriefing, el newsletter de Gordos Defensa.
Gaucho, Unimog y BTP-3: la logística del Ejercicio Biguá
En el escalón de exploración se vieron Hummer y Gaucho. El Hummer fue un vehículo habitual en la fuerza, pero el Gaucho, en cambio, apareció con mucha menor frecuencia. Este vehículo ligero de reconocimiento, que también tuvo una versión blindada, se desarrolló en conjunto con Brasil y entró en servicio en el Ejército Argentino en 2011.
También destacó la presencia de los nuevos camiones UNIMOG U4000. Su incorporación apuntó a renovar una flota de transporte táctico con décadas de servicio. En una operación anfibia, esos camiones movieron munición, combustible y personal una vez asegurada la ribera.

El eje del cruce pesado fue fluvial. Uno de los aspectos centrales fue el empleo de la barcaza de transporte pesado BTP-3 “Gualeguaychú”, utilizada para trasladar vehículos de combate y transporte hacia la ribera. Parte del material llegó por vía fluvial desde la ciudad de Paraná como parte de los movimientos de concentración previos. El Batallón de Ingenieros Blindado 2 alistó en Rosario los medios de franqueo.
El despliegue tuvo además una segunda finalidad. El movimiento en la costanera incluyó el traslado de equipos para Arandu 2026, el ejercicio combinado que Argentina realizará con Brasil en territorio brasileño. Esa maniobra se desarrollará en el campo de instrucción Barão de São Borja, en Rosario do Sul, cerca de Santa María. El transporte ferroviario de tanques de 30 toneladas evidenció el valor estratégico de la red de trenes para la logística militar.
La lectura logística fue relevante. El Ejército demostró que pudo concentrar medios por río y ferrocarril en simultáneo, para dos ejercicios distintos. Esa capacidad de movimiento interno pesó tanto como la maniobra táctica en sí.
Sensores en el aire, en tierra y en el agua
Otro medio poco habitual fue el Diamond DA-62 MPP de la Aviación de Ejército. La fuerza recibió oficialmente el avión el 12 de septiembre de 2024 en el Aeródromo Militar de Campo de Mayo. La compra se cerró por contratación directa por exclusividad, por siete millones ochocientos mil euros. Hasta hoy fue el único ejemplar en servicio, lo que explicó su escasa visibilidad pública.

El bimotor llegó configurado para relevamiento geográfico. Su equipamiento incluyó cámaras de alta resolución y sensores LiDAR VQ-780 II, provistos por Diamond junto con Vexcel, Riegl e IGI. La planificación original del Ejército contempló comprar otros tres aviones, el mínimo necesario para operar con eficacia. Esa ampliación no se concretó. En una operación de franqueo, un perfil de este tipo encajó con el relevamiento previo de riberas, bancos y zonas de cruce.
Durante la demostración también destacó la presencia de varios vehículos terrestres no tripulados. Entre ellos figuraron el VAE (Vehículo Autónomo de Exploración) y el PM EA 1, desarrollado con la empresa EXO Soluciones Tecnológicas y la Dirección General de Investigación y Desarrollo.
Los UGV se usaron para transportar munición de diversos tipos y calibres, y para evacuar heridos fuera del campo de batalla. Delegar esas tareas en plataformas no tripuladas redujo el riesgo para el personal en la ribera.
Sobre el agua operó el nuevo USV “Argos”, presentado oficialmente durante la demostración estática del domingo. El prototipo 1.0 midió 4 metros de eslora y 0,80 metros de manga, y alcanzó 20 nudos con un motor eléctrico de 15 HP. Su autonomía informada fue de 4 kilómetros, y fue concebido para operar en enjambre.
El Ejercicio Biguá mostró un Ejército que sostuvo su material histórico mientras empezó a probar herramientas propias para el campo de batalla actual.










