La Policía Nacional de Colombia neutralizó a Naín Andrés Pérez Toncel, alias «Nain» o «Bendito Menor», durante un operativo ejecutado en la madrugada del viernes 4 de septiembre en Riohacha, departamento de La Guajira. El objetivo figuraba como máximo cabecilla de la Subestructura «Javier Cáceres» de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y era requerido mediante circular roja de INTERPOL. Con él fueron neutralizados otros tres integrantes de la organización narcoterrorista.
Cuatro horas de operativo en el barrio Los Olivos
El procedimiento comenzó hacia las 11:30 de la noche del jueves y se extendió durante varias horas en una vivienda del barrio Los Olivos, próxima al aeropuerto de Riohacha. El despliegue estuvo a cargo de unidades de la SIJÍN, el Grupo de Operaciones Especiales y una comisión de la DIJÍN llegada desde Bogotá. La operación se coordinó con la Fiscalía General de la Nación y el cabecilla fue abatido tras un intercambio de disparos entre los uniformados y su anillo de seguridad.
Junto a él resultaron neutralizados alias «La Bebecita», «El Tío» y «Casiloco», señalados de cumplir funciones de seguridad, logística y finanzas dentro de la estructura. La compañera sentimental de Pérez Toncel, Rosa Angélica Tarazona, se encontraba en la sala de la residencia; uno de los presuntos escoltas fue hallado en el patio, aparentemente en labores de vigilancia. La ubicación del objetivo fue el resultado de varias semanas de trabajo de inteligencia, y su captura o neutralización se había convertido en uno de los principales objetivos de alto valor en la región Caribe.
La preocupación de los investigadores aumentó cuando se interrumpieron algunas de las señales que permitían establecer sus movimientos, y el cambio en sus patrones de desplazamiento obligó a reevaluar la hipótesis de ubicación. Sobre el cabecilla pesaba una recompensa de 500 millones de pesos por información que permitiera su captura o neutralización.
La neutralización de Bendito Menor y el saldo de la Paz Total
Sobre Pérez Toncel recaían señalamientos por tráfico de estupefacientes, extorsión, microtráfico y lavado de activos, además de operaciones de blanqueo de tierras utilizadas para financiar la estructura. También se le atribuía ordenar homicidios, secuestros, extorsiones y desplazamientos forzados contra comunidades de La Guajira, Magdalena y Cesar. Su nombre había quedado asociado a una masacre ocurrida en Maicao, con cinco personas asesinadas y dos heridas.
La neutralización de Bendito Menor reabrió la discusión sobre por qué la estructura no recibió un golpe definitivo bajo la administración anterior. Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, no atribuyó el vacío a una ausencia de operaciones de la Fuerza Pública, sino a un proceso de Paz Total atrapado entre la demora política, una negociación debilitada y la falta de un marco jurídico para el sometimiento de esa estructura criminal.El resultado también tuvo lectura política. El 9 de julio de 2026, cuando aún era presidente electo, Abelardo De La Espriella había señalado a Pérez Toncel como uno de los objetivos de alto valor de su administración.
La operación se produjo a menos de un mes de su llegada al poder y le permitió exhibir el cumplimiento de una de sus principales promesas de seguridad para el Caribe. El propio jefe de Estado confirmó el resultado del procedimiento.
El vacío de poder en el Frente Javier Cáceres
La Policía estimó que la estructura afectada contaría con cerca de 170 integrantes, dedicados al cobro de extorsiones y al control de corredores utilizados para actividades ilícitas. Según la institución, la neutralización impactó de forma directa la capacidad de mando y control de la organización.
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Ese impacto no equivale a una desarticulación ya que el golpe no significó necesariamente el fin del problema criminal en La Guajira, y el riesgo inmediato pasó a ser el vacío que dejó la salida de un mando territorial. Arias advirtió que esos espacios difícilmente permanecen vacíos durante mucho tiempo, y anticipó una disputa por el control del Frente Javier Cáceres, con ajustes de cuentas, reacomodos en los cobros extorsivos y modificaciones en el control de los corredores de las economías ilegales.
La neutralización de Bendito Menor se inscribió, además, en una secuencia de presión anunciada sobre otros cabecillas narcoterroristas. El indicador a seguir en las próximas semanas no será el número de bajas de alto valor, sino el comportamiento de las rentas criminales en el corredor Guajira-Magdalena-Cesar. Si la extorsión y el control territorial se recomponen bajo un nuevo mando en cuestión de meses, el resultado habrá sido táctico y no estructural.









