El Ministerio de Defensa presentó el 27 de agosto, en el Salón Roca, el Catálogo de Empresas para la Defensa ante 23 agregados y representantes del sector, entre ellos 21 delegados extranjeros de 14 países. La herramienta se desarrolla bajo el Sistema de Registro de Capacidades Industriales (SIRCAI), impulsado por la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa (SIPIyPD), y constituye el primer mapa oficial y verificado de la industria de defensa argentina. La jornada se articuló con la Secretaría de Asuntos Internacionales para la Defensa (SAID).
El catálogo se había presentado en el plano local el 22 de julio, ante 23 empresas del sector, con capacitaciones a cargo de la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa sobre las herramientas Kit Digital 4.0 y Exporta Simple. La instancia de agosto trasladó esa misma herramienta al plano internacional.
De 253 a 110: el embudo que mide el sector real
El Director Nacional de Planes y Programas para la Industria y Producción para la Defensa, Leandro Gargiulo, detalló el recorrido completo del relevamiento. La Secretaría identificó 253 empresas vinculadas directamente al sector. De ese universo, 139 se inscribieron para integrar la herramienta y más de 110 superaron el proceso de análisis y curaduría técnica.
Las compañías incorporadas tienen presencia en ocho provincias y capacidades distribuidas en más de veinte áreas temáticas, entre ellas tecnología, aeronáutica, naval, telecomunicaciones, electrónica, software, automotores, energía y sistemas no tripulados.
El dato que más informa sobre el estado del sector no es el 110 sino la distancia entre 253 y 139. Casi la mitad de las empresas identificadas como vinculadas a la defensa no se inscribió en el registro, un indicador de cuánto del entramado real opera todavía por fuera de cualquier esquema formal de articulación con el Estado. La cobertura de ocho provincias, sobre veinticuatro jurisdicciones, también matiza el objetivo federal que enuncia la política.
El Secretario Mario Katzenell puso el foco en el proceso de curaduría: las empresas listadas atraviesan una verificación de las capacidades que declaran. Esa distinción no es menor. Un directorio de razones sociales no sirve para planificar compras. Un registro con capacidades verificadas, sí.
El relevamiento de la base industrial define qué puede y qué no puede producirse en el país cuando llega el momento de escribir un pliego. Si querés seguir de cerca cómo se traduce en contratos, suscribite a El Debriefing, el newsletter de Gordos Defensa.
Quiénes estaban en la sala
Los 14 países representados fueron Brasil, Chile, China, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, España, Francia, Italia, Panamá, Paraguay, Perú, Rusia y Uruguay. Participaron además agregados argentinos destinados en Bélgica y Japón.
La convocatoria alcanzó al cuerpo de agregados de defensa acreditado en Buenos Aires, un formato estándar de diplomacia militar que no implica preselección de socios. Aun así, la composición de la mesa deja una lectura: el Ministerio trata al catálogo como instrumento de promoción comercial abierta, sin filtrar la audiencia por afinidad estratégica.

El Secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Teniente Coronel (R) Daniel Enrique Martella, planteó el criterio operativo detrás de la convocatoria: la cooperación requiere primero conocer qué capacidades están efectivamente disponibles y en qué áreas puede haber complementariedad.
Financiamiento, exportación y el capítulo de propiedad intelectual
Gargiulo señaló que durante 2026 la Secretaría avanzó con rondas de negocios internacionales, articulaciones con cámaras empresarias y encuentros con entidades financieras, con el objetivo de atender las necesidades que las propias empresas identificaron para crecer: acceso al financiamiento, capacitación, comercialización y exportación.
La dimensión científico-tecnológica quedó a cargo de la Directora de Política Industrial y Producción para la Defensa, Daniela Alegría, quien presentó las capacidades del CITEDEF, el Instituto Geográfico Nacional, el Servicio de Hidrografía Naval y el Servicio Meteorológico Nacional. Entre las áreas expuestas figuran sistemas no tripulados, materiales, química y bioseguridad, información geoespacial y satelital, observación oceánica y seguridad de la navegación, meteorología y sistemas de alerta temprana.
El bloque menos visible de la jornada es probablemente el más significativo. La Coordinadora de Propiedad Intelectual, Normalización y Certificación de Productos, Elisa Herrera, expuso sobre titularidad de los desarrollos, protección del conocimiento previo y del generado en forma conjunta, confidencialidad, licencias y derechos de uso.
Que la propiedad intelectual ocupe un bloque propio en una presentación de promoción industrial indica que el objetivo declarado no se agota en vender producto terminado, sino en coproducción y desarrollo conjunto. Es exactamente el punto donde suelen encallar los acuerdos de transferencia tecnológica en la región, y llegar con reglas definidas desde el inicio es una diferencia de método frente a cómo se negociaron programas anteriores.
Por qué importa
El catálogo resuelve un problema de información que el propio sistema de defensa arrastraba: hasta ahora no existía un inventario verificado de a quién podía comprarle el Estado dentro del país. Sin ese mapa, cada contratación local se negocia desde cero y la preferencia por la oferta nacional queda librada al criterio de cada pliego.
El límite del instrumento también es claro. Un catálogo es información, no incentivo. Brasil resolvió el mismo problema por vía legal, con un régimen que certifica formalmente a empresas y productos estratégicos de defensa y les asocia beneficios tributarios y condiciones preferenciales en las contrataciones públicas. Argentina, por ahora, tiene el registro sin el régimen que lo respalde.
La prueba real llegará en el pliego. Si las capacidades relevadas empiezan a aparecer como requisito o preferencia en las licitaciones del Ministerio y de las Fuerzas Armadas, el SIRCAI habrá cumplido su función. Si el catálogo queda como una herramienta de exhibición, será un buen diagnóstico sin consecuencia sobre la demanda.
Queda un segundo frente abierto. Katzenell describió el catálogo como una herramienta viva, de actualización permanente. Ese es el compromiso más difícil de sostener: un registro de capacidades industriales que no se mantiene pierde valor operativo en dos o tres años, y vuelve al punto de partida.
Este tipo de relevamientos define el margen real de decisión cuando llega el momento de comprar. Si querés seguir la evolución de la base industrial de defensa argentina, suscribite a El Debriefing, el newsletter de Gordos Defensa.









