El Ejército Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana ejecutaron la Operación Azarías en la vereda Lagos del Dorado, municipio de Miraflores, departamento del Guaviare. La acción comenzó la noche del domingo contra el Frente Carolina Ramírez y su principal cabecilla, alias El Tigre o Pintado, con un balance preliminar de ocho abatidos, tres capturados y dos personas recuperadas. La cifra creció durante las 48 horas siguientes. El presidente Abelardo de la Espriella actualizó el balance a 23 muertos y seis capturados, y describió la operación como el golpe más contundente de la fuerza pública en los últimos doce años. Entre los abatidos ha sido identificado el propio cabecilla del frente.
El balance oficial y lo que todavía no está cerrado
El Gobierno reportó la incautación de 26 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas, diez equipos de campaña y trece chalecos. La identidad de alias El Tigre fue confirmada mediante pruebas dactiloscópicas y el material recuperado sigue en proceso de consolidación, por lo que el inventario final podría variar. También fue capturado alias Víctor, señalado por el Gobierno como uno de los mandos superiores de la estructura.
El Frente Carolina Ramírez integra el Estado Mayor Central, la mayor disidencia de las antiguas FARC. Su área de operaciones se concentra en Putumayo, Caquetá y Amazonas, aunque las acciones atribuidas a su cabecilla alcanzaron también el Guaviare. La estructura responde a alias Iván Mordisco, el objetivo prioritario del nuevo gobierno.
Conviene tomar el número con cautela ya que el balance pasó de ocho a veinte y luego a veintitrés en menos de tres días, siempre por vía de anuncios presidenciales. Medicina Legal continúa con los trabajos de identificación, y la experiencia reciente indica que las cifras oficiales y las forenses no siempre coinciden. En el bombardeo previo, el balance inicial reportó ocho muertos, y luego Medicina Legal identificó tres menores de edad entre los cuerpos trasladados a laboratorios de Florencia y Villavicencio.
¿Querés seguir el pulso de la ofensiva aérea colombiana operación por operación? El Debriefing te llega con el análisis del empleo de medios antes de que la cifra oficial se estabilice. Sumate acá.
El ala de combate de la FAC bajo un ritmo inédito
Lo relevante para el análisis no es el conteo, sino la cadencia. Los bombardeos en Guaviare llevan tres operaciones en poco más de una semana. Se trata del tercer bombardeo del nuevo gobierno contra estructuras guerrilleras y el mayor desde la administración de Juan Manuel Santos, según una fuente militar consultada por AFP. La administración abatió a 38 narcoterroristas en sus primeras semanas de gestión.
Seis A-29 Super Tucano y cinco Kfir de la Fuerza Aeroespacial Colombiana despegaron desde la base aérea de Apiay, en el Meta, y lanzaron más de seis bombas sobre una zona rural de El Retorno. El campamento fue atacado en varias tandas y luego se desarrolló un asalto terrestre con tropas del Comando Conjunto de Operaciones Especiales. Ese esquema, ataque aéreo seguido de consolidación con fuerzas especiales, se repitió en Azarías.
La estrategia de seguridad del Gobierno contempla quince bombardeos en los primeros cien días de mandato. Para una fuerza que opera un lote limitado de Kfir y de A-29, sostener esa frecuencia implica exigir horas de vuelo, munición guiada y disponibilidad de plataformas ISR en un plazo corto. El desgaste no se ve en los comunicados, pero aparece en las tasas de alistamiento.
El contexto regional agrega presión. La ofensiva ocurrió después de que Bogotá autorizara operaciones conjuntas con Estados Unidos contra grupos insurgentes y se incorporara al Escudo de las Américas. Si esa cooperación se traduce en inteligencia y designación de blancos, la FAC podría sostener el ritmo. Si no, el límite lo va a marcar el material disponible en Apiay.










