Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba han confirmado la muerte de 32 militares cubanos durante el operativo estadounidense que capturó al expresidente venezolano Nicolás Maduro. El enfrentamiento, que involucró a unidades de élite del 160° Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales (SOAR) y la Fuerza Delta del Ejército de Estados Unidos, representa las primeras bajas en combate de tropas cubanas en el extranjero desde la invasión de Granada en 1983.
Entre los caídos se encuentran dos coroneles, un teniente coronel y cuatro mayores, evidenciando la participación de oficiales de alto rango en la protección del régimen venezolano. El periódico estatal Granma ha confirmado oficialmente estas pérdidas, reconociendo públicamente el despliegue militar cubano en Venezuela.
Según fuentes del Pentágono, las fuerzas cubanas y venezolanas no lograron infligir ninguna baja a las unidades estadounidenses durante la operación, que se ejecutó con precisión quirúrgica. La asimetría en las bajas refleja la superioridad táctica y tecnológica de las fuerzas especiales estadounidenses frente a los efectivos desplegados por La Habana.
Este incidente marca un punto de inflexión en la presencia militar cubana en el extranjero, confirmando lo que varios analistas habían señalado sobre el apoyo militar directo de Cuba al régimen de Maduro. Las pérdidas representan un golpe significativo tanto operacional como político para las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que no habían experimentado bajas en combate internacional desde hace más de cuatro décadas.










