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Airwayz OVERWATCH: defendiendo el cielo de baja altitud desde la primera línea hasta la red eléctrica

El papa León XIV saluda desde el papamóvil, escoltado por agentes de seguridad a pie en el Vaticano.

El dron cambió la guerra moderna más rápido que casi cualquier arma anterior. En Ucrania, los drones FPV baratos y las municiones merodeadoras se convirtieron en cazadores de blindados, defensas aéreas de alto valor, posiciones de artillería e infantería. En Medio Oriente, enjambres de drones, cohetes y misiles pusieron a prueba algunas de las redes de defensa aérea más avanzadas del mundo. Aeronaves chicas y económicas, que antes se descartaban como juguetes, hoy amenazan a soldados, bases, ciudades e infraestructura crítica.

Para Airwayz, empresa especializada en gobernanza del espacio aéreo y en comando y control (C2), estos conflictos confirmaron lo que viene sosteniendo desde hace años. Gobernar y controlar el cielo sobre nuestras naciones pasó a ser un problema central de seguridad y de soberanía. Según la compañía, ese problema ya es extremo. No se resuelve sumando más sensores ni más interceptores. Requiere coordinación: integrar cada detector, cada efector y cada operador en un solo sistema capaz de ver, decidir y actuar más rápido que la amenaza. Así entiende la empresa la defensa antidrones del presente.

Airwayz también planteó que los próximos campos de batalla para este tipo de guerra podrían estar en Taiwán y en América Latina. En el hemisferio occidental, la amenaza no proviene principalmente de ejércitos rivales. Proviene de cárteles, organizaciones narcoterroristas y grupos guerrilleros que ya adoptaron los drones como armas.

Sea cual sea el escenario, la misión es la misma. Se trata de controlar las operaciones en tierra, los despegues, los aterrizajes, los sobrevuelos y los controles de seguridad. Por encima de todo, se trata de que una fuerza o una nación controle su propio espacio aéreo con sus propias reglas.

En la primera parte de esta entrevista repasamos el trabajo comercial de Airwayz en puertos, aeropuertos, ciudades y protección de personalidades. Esta segunda parte se enfocó en el ámbito de la defensa.

Probada en el TIE26 de la OTAN

Parche del ejercicio TIE26 de la OTAN y distintivo C-UAS en el uniforme de un militar británico, con operadores frente a computadoras al fondo, en Países Bajos.
Un militar británico lleva el parche del TIE26, el ejercicio de interoperabilidad antidrones de la OTAN, que se realizó en mayo de 2026 en Marknesse, Países Bajos.

Las credenciales de Airwayz en defensa se apoyaron en buena medida en su desempeño en Israel y en el Ejercicio de Interoperabilidad Técnica de Sistemas Contra Aeronaves No Tripuladas de la OTAN, conocido como TIE26. El ejercicio se desarrolló del 11 al 22 de mayo de 2026 en las instalaciones del NLR en Marknesse, Países Bajos.

El TIE26 reunió a unos 300 participantes y 40 empresas de 11 países aliados. El objetivo fue poner a prueba tecnologías antidrones frente a aeronaves no tripuladas de Clase I, la categoría que agrupa a los drones más chicos y livianos.

Airwayz participó con OVERWATCH, su plataforma de gobernanza, comando y control del espacio aéreo. Según la empresa, terminó como la mejor posicionada en la mayoría de las áreas en las que compitió. OVERWATCH fue seleccionada para liderar el Equipo Bravo durante el desafío de desempeño del ejercicio. Además, recibió un certificado de interoperabilidad SAPIENT de la Agencia de Comunicaciones e Información de la OTAN (NCIA).

Ese dato pesa para los clientes militares. SAPIENT es el estándar de integración de sensores que desarrolló el Reino Unido y que luego adoptó la OTAN. Es lo que permite que sistemas de distintos fabricantes se comuniquen entre sí sin traducciones intermedias.

Una plataforma certificada puede incorporarse a una arquitectura antidrones aliada sin un largo proceso de integración a medida. Eso reduce plazos y costos para cualquier fuerza que ya opere sensores o efectores de diferentes proveedores.

Como explicó Airwayz en la primera parte de esta entrevista, el sistema es totalmente agnóstico en materia de hardware. Puede conectarse a un sensor nuevo e incorporar sus datos en cuestión de minutos. Para fuerzas latinoamericanas con inventarios heterogéneos, compuestos por equipos de orígenes muy distintos, esa flexibilidad no es un detalle menor.

De las bases avanzadas a la red eléctrica

Airwayz ubicó su plataforma en una amplia gama de escenarios militares y de seguridad nacional. El primero es la base de operaciones avanzada, donde las tropas quedan expuestas y los drones se volvieron una amenaza constante.

El segundo son los aeródromos, tanto los aeropuertos establecidos como las pistas improvisadas durante una operación. En esos lugares, la actividad de drones debe gestionarse en paralelo con las aeronaves tripuladas y los sistemas de defensa aérea propios.

El tercero, y quizás el más importante, es la protección de la infraestructura crítica. Airwayz propuso una comparación directa. Del mismo modo que las fuerzas armadas despliegan baterías de misiles superficie-aire alrededor de centrales eléctricas y otros sitios estratégicos, su software puede integrarse con los sistemas que se instalen alrededor de esas plantas y de las redes de transmisión.

La clave, según la empresa, es que esa integración funciona sin importar el fabricante de cada equipo. El objetivo final no es proteger un edificio aislado, sino a las ciudades que dependen de esa energía para funcionar.

Ucrania mostró por qué esto importa. Rusia atacó en forma reiterada la red eléctrica ucraniana con misiles y drones. El propósito fue desgastar a la población civil y quebrar su voluntad de resistir, invierno tras invierno.

Proteger la infraestructura energética frente a amenazas que vuelan bajo, cuestan poco y llegan en gran número se convirtió en una prioridad estratégica. No solo para Ucrania, sino para cualquier país que algún día pueda enfrentar una campaña similar.

En América Latina, la amenaza no llega de un ejército vecino, pero la lógica es la misma. Torres de alta tensión, oleoductos y subestaciones ya sufrieron ataques de grupos armados con explosivos convencionales. Un dron cargado con explosivos solo amplía el alcance y la precisión de esa amenaza.

Defensa antidrones con lo que ya existe

Vista aérea de los rascacielos de Puerto Madero, en Buenos Aires, con torres en construcción y un parque junto a la costa.
El cielo de baja altitud sobre Buenos Aires, donde conviven torres, grúas y espacios abiertos, es el escenario que Airwayz propuso proteger integrando los sensores ya instalados en Aeroparque y Ezeiza.

Uno de los puntos más prácticos que planteó Airwayz tuvo que ver con el costo. Si a una inteligencia artificial se le pregunta cómo defender una ciudad de la mejor manera, señaló la empresa, va a recomendar una cantidad irreal de sistemas de defensa aérea y de radares. La respuesta sería técnicamente correcta y completamente impagable.

Airwayz eligió el camino opuesto. Su IA propietaria parte del hardware que el operador ya tiene. En la práctica, le dice al cliente: esto es lo que tenés y esto es lo que puedo hacer con eso.

Si el cliente quiere más protección, el sistema detalla qué hardware adicional haría falta para alcanzar cada nueva capa de seguridad. También informa el costo de cada una de esas decisiones, de modo que el comprador sepa cuánto paga por cada salto de capacidad.

Para construir esas recomendaciones, la IA formula dos preguntas en cada escenario. La primera es cuál es el presupuesto real. La segunda es cuáles son las amenazas relevantes para ese lugar puntual.

Una base militar en Europa del Este, una central eléctrica en Medio Oriente y un puesto del ejército en la Colombia rural enfrentan peligros muy distintos. También disponen de recursos muy diferentes. No tiene sentido aplicarles la misma receta.

El enfoque de Airwayz apunta a construir la mejor defensa posible dentro de esas restricciones reales. La alternativa, un esquema ideal, suele quedar en un documento de planeamiento y nunca llega a comprarse.

Para las fuerzas armadas y de seguridad de América Latina, ese criterio resulta central. La región trabaja con presupuestos de defensa ajustados, flotas envejecidas y prioridades que compiten entre sí. Una defensa antidrones que exprima los sensores ya instalados, antes de exigir compras nuevas, encaja mejor con esa realidad que cualquier catálogo de sistemas de punta.

El cielo de baja altitud se convirtió en un nuevo frente, y en América Latina lo disputan los narcoterroristas. Si querés seguir cómo responden las fuerzas de la región a la amenaza de los drones, suscribite a El Debriefing, el newsletter de Gordos Defensa.

La lección colombiana

Colombia ofreció uno de los ejemplos más claros de la amenaza que Airwayz busca enfrentar en América Latina. Los grupos armados de ese país pasaron rápidamente de ataques con drones rudimentarios e improvisados a golpes precisos con drones FPV. Los blancos fueron fuerzas de seguridad e infraestructura del Estado.

El 16 de septiembre de 2026, tres drones cargados con explosivos impactaron contra el radomo del radar 3D de vigilancia aérea de la Aerocivil en Candelaria, Valle del Cauca. Se trata de un sistema fabricado por Indra que integra la red de vigilancia de la aviación civil colombiana.

El ataque se atribuyó al Bloque Occidental Jacobo Arenas, estructura vinculada a la disidencia del Estado Mayor Central. Los drones dañaron la cúpula protectora de fibra de vidrio que cubre el radar.

El episodio dejó en evidencia que los grupos narcoterroristas ya tienen la voluntad y la capacidad de atacar los sensores con los que el Estado vigila su propio espacio aéreo. Golpear un radar no es golpear un blanco cualquiera. Es dejar ciego al sistema que debería detectar la próxima amenaza.

Según Airwayz, su sistema fue diseñado para este tipo de amenaza. La plataforma analizaría ataques como el de Candelaria y aprendería de lo que funcionó y de lo que falló. Luego incorporaría esas lecciones a sus respuestas.

Toda esa información llegaría a un controlador humano. Si ese controlador no puede responder a tiempo, y solo si esa autoridad fue aprobada de antemano, Airwayz puede tomar el control de ciertas contramedidas, cinéticas o no cinéticas, para neutralizar la amenaza.

Durante todo el proceso, el sistema le muestra a los operadores a qué distancia está la amenaza. Sobre esa distancia construye defensas en capas, de modo que cada anillo tenga tiempo de actuar antes de que el dron alcance su objetivo.

Explosión de un dron contra el radomo del radar de vigilancia aérea de la Aerocivil en Candelaria, Valle del Cauca, Colombia.
Captura del ataque del 16 de septiembre de 2026, cuando drones con explosivos golpearon el radomo del radar 3D de la Aerocivil en Candelaria. El ataque se atribuyó a la disidencia del Estado Mayor Central. Captura de video

Alerta temprana para la era del dron

Airwayz comparó parte de su enfoque con los sistemas de alerta que se usan en Israel. Cuando las defensas aéreas israelíes detectan lanzamientos de cohetes o misiles hacia el país, la población recibe un aviso. Ese aviso indica cuánto tiempo queda para llegar a un refugio.

Esos pocos minutos, y a veces segundos, salvan vidas. La empresa quiere replicar esa lógica frente a los drones.

Cuando el sistema detecta un dron, optimiza la información de todos los sensores conectados. Evalúa su velocidad, su altitud y su trayectoria, y determina si representa una amenaza. Si la respuesta es afirmativa, emite una alerta para que las personas en riesgo puedan prepararse.

Después calcula cuánto tiempo tienen, desde el momento de la detección, para ponerse a cubierto o para activar las contramedidas. Ese número no es un dato decorativo. Es la variable sobre la que se diseña toda la defensa.

Airwayz explicó cómo funcionaría para una personalidad protegida. Si esa persona necesita dos minutos para llegar a un lugar seguro, el sistema arma defensas en capas alrededor de ese requisito. La amenaza tiene que detectarse lo suficientemente lejos, y frenarse o detenerse con la anticipación necesaria, para que esos dos minutos existan.

El sistema también le da al equipo de custodia recomendaciones concretas sobre qué hacer en cada etapa. La custodia deja de reaccionar a ciegas y pasa a trabajar con un margen de tiempo conocido.

La misma lógica se aplica a los soldados. Una unidad que opera en territorio disputado por la guerrilla, o en una zona caliente de ataques con drones de grupos narcoterroristas en Colombia o México, enfrenta el mismo problema.

Airwayz puede decirle a esa tropa cuánto tiempo tiene desde que un dron ingresa al espacio aéreo que eligió vigilar. Ese margen define si alcanza para ponerse a cubierto o para enfrentarlo. Para un soldado frente a un dron FPV, conocer ese número de antemano puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Y si un dron amenaza al Papa en Buenos Aires?

Para ilustrar el concepto, supongamos que el papa León XIV visitara Buenos Aires.

Los responsables de seguridad enfrentarían el desafío de proteger a una figura de altísimo perfil en un área metropolitana enorme. Habría multitudes, recorridos públicos y cientos de puntos desde donde un dron podría despegar sin ser visto.

En lugar de desplegar una gran cantidad de hardware nuevo, Airwayz sostuvo que podría integrar los sensores y plataformas que ya funcionan en la región. Entre ellos mencionó los del Aeroparque Jorge Newbery, en plena ciudad sobre el Río de la Plata, y los del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

A partir de ese inventario, el sistema sugeriría los sensores específicos de baja altitud que faltan para cumplir la misión de protección. Después fusionaría todo en una sola imagen que cubra la ciudad completa.

El resultado, según la empresa, sería una cobertura amplia por una fracción del costo y de la carga logística que implica montar una red nueva desde cero. Es la misma lógica de aprovechar lo existente que aplica en el plano militar, trasladada a un evento de seguridad.

El ejemplo combina los dos ejes de la propuesta. Por un lado, la alerta temprana: saber cuánto tiempo tiene la custodia papal para reaccionar ante un dron que se aproxima. Por el otro, la defensa en capas construida sobre la infraestructura que el Estado ya pagó.

Para la Argentina, el escenario no es descabellado. El país ya recibió visitas presidenciales, cumbres internacionales y grandes eventos deportivos que exigieron operativos de seguridad aérea complejos. La diferencia es que hoy cualquier persona puede comprar un dron por internet, y el cielo de baja altitud sobre una multitud dejó de ser un espacio vacío.

El papa Juan Pablo II saluda desde la puerta de un avión con el escudo de la República Argentina durante su visita pastoral al país en 1987. Imagen referencial.
Imagen referencial. Juan Pablo II durante su visita pastoral a la Argentina en 1987, el último viaje de un papa al país. Proteger una visita así hoy exigiría también controlar el cielo de baja altitud. Foto: DEF ONLINE

Un socio en la región: HDT Newforce

Airwayz le confirmó a Gordos Defensa que trabaja con un socio local, HDT Newforce, para respaldar sus operaciones en Centroamérica y Sudamérica.

Las fuerzas armadas y las agencias de seguridad de la región buscan formas de contrarrestar la creciente amenaza de drones de grupos narcoterroristas y guerrilleros. En ese contexto, contar con un socio regional puede ser clave para adaptar la plataforma a las necesidades, los presupuestos y las condiciones operativas de cada país.

Controlar el cielo con reglas propias

La amenaza de los drones en América Latina ya no es un pronóstico. Las fuerzas de seguridad colombianas enfrentan ataques con drones con una frecuencia cada vez mayor. Los cárteles mexicanos usaron drones con explosivos contra rivales y contra las autoridades.

La misma tecnología barata que transformó la guerra en Ucrania está hoy en manos de grupos que controlan territorio. Se financian con el narcotráfico y la minería ilegal, y ya demostraron que están dispuestos a atacar infraestructura del Estado.

Muchas fuerzas armadas y policiales de la región no pueden pagar las grandes redes de defensa aérea multicapa que despliegan los países más ricos. Ahí es donde el argumento de Airwayz se vuelve más sólido.

La empresa propone fusionar los sensores y efectores que una fuerza ya tiene en una sola imagen común. Sobre esa base, optimiza los requerimientos de sensores adicionales, aprende de cada ataque y arma defensas realistas dentro de presupuestos reales. Según la compañía, así puede darle a las fuerzas latinoamericanas un nivel de control sobre su espacio aéreo de baja altitud que de otro modo quedaría fuera de su alcance.

Ya sea en una base avanzada en Europa del Este, una central eléctrica en Medio Oriente o un puesto del ejército en las montañas colombianas, el mensaje de Airwayz fue el mismo. El cielo sobre nuestras naciones está en disputa y se convirtió en un nuevo dominio de combate. Quien no logre controlarlo terminará controlado desde él.

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