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F-16 peruano desata crisis de gobierno

Lima, Perú

Perú ha confirmado la compra de doce cazas F-16 Block 70 a Lockheed Martin y el Ministerio de Economía y Finanzas ha ejecutado el primer pago de 462 millones de dólares. El contrato se firmó el lunes 20 de abril con pleno conocimiento de las más altas autoridades del Ejecutivo, sin embargo, el presidente José María Balcázar negó públicamente haber autorizado la operación.

El ministro de Defensa, el general retirado Carlos Díaz Dañino, presentó su renuncia horas después de que Balcázar intentara suspender la compra y el canciller Hugo de Zela siguió el mismo camino. De Zela no se fue en silencio. Calificó de mentira la versión oficial del presidente. «Es particularmente grave que un jefe de Estado mienta», declaró el excanciller ante los medios peruanos.

Cómo el F-16 peruano desata crisis de gobierno

El programa tiene raíces de más de una década. Perú inició un proceso de licitación competitiva en 2024 para modernizar su flota de combate. Estados Unidos participó en esa competencia y Lockheed Martin presentó una propuesta alineada con cada uno de los requisitos técnicos, financieros y procedimentales del Estado peruano.

La cronología del proceso revela la profundidad del conflicto. El 14 de abril, Lockheed Martin recibió notificación escrita de su selección. Se acordó para el 17 de abril una firma técnica a las 7:00 a.m. y una firma ceremonial a las 5:00 p.m. El equipo estadounidense llegó puntual a la Base Aérea Las Palmas y al Palacio de Gobierno. Se enteró de la postergación por la radio nacional. Una firma técnica entre las partes autorizadas tuvo lugar finalmente el 20 de abril, con pleno conocimiento de los más altos niveles del gobierno peruano.

El paquete ofrecido por los Estados Unidos es sin precedentes. El F-16 Block 70 es la configuración más avanzada jamás ensamblada. Incluye dos sistemas de armas que nunca antes se han integrado en un F-16, diseñados específicamente para cumplir los requerimientos peruanos, según la embajada de Estados Unidos en Lima. Los pilotos y técnicos de la Fuerza Aérea del Perú tendrán control pleno y total de su flota, con capacidad de mantenimiento, sostenimiento e ingeniería a largo plazo.

Sin embarog, los plazos no son negociables. Los contratos con proveedores fijan precios por periodos finitos. Cada retraso implica costos crecientes para los socios industriales. El mismo paquete no estará disponible a otras fuerzas dada la demanda de otros países en el actual contexto geopolítico global.

Washington defiende 200 años de alianza

El comunicado de la Embajada de los Estados Unidos en Lima ha sido explícito sobre el valor estratégico de la relación bilateral. La administración Trump declaró al Perú aliado principal extra-OTAN a comienzos de este año siendo esta la señal más clara del compromiso de Washington con Lima en materia de defensa.

El secretario de guerra de los Estados Unidos ha subrayado que el hemisferio occidental es prioridad absoluta para la administración Trump. La compra de los F-16 forma parte de esa visión. Como parte del acuerdo, Lockheed Martin ha ofrecido un paquete de inversión que creará empleos y desarrollará las industrias aeroespacial y de defensa en el propio Perú.

La historia de cooperación bilateral es larga. Operaciones conjuntas contra el narcoterrorismo, el programa de helicópteros Black Hawk y ejercicios militares combinados han definido décadas de trabajo conjunto. Ambos países comparten 200 años de relación diplomática y el acuerdo de los F-16 está llamado a dar forma a los próximos 200.

Como telón de fondo, dos F-16 del Viper Demo Team de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos aterrizaron en Las Palmas el mismo 22 de abril. La FAP confirmó su llegada como parte de los preparativos para el XVIII Festival Aéreo de Lima del 25 y 26 de abril. La imagen de los jets estadounidenses en suelo peruano añadió una carga simbólica a un día ya de por sí histórico.

El gobierno de Balcázar ha quedado políticamente debilitado tras las renuncias y el siguiente presidente deberá decidir si honra el contrato o enfrenta penalidades millonarias por incumplimiento.

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