La empresa argentina Sanco Defense presentó su dron interceptor Falco-P durante la 8.ª Jornada CTID+i, el ciclo de exposiciones de investigación, desarrollo e innovación organizado en el ámbito del Ministerio de Defensa. La compañía ya trabaja en la cuarta generación del sistema y mostró un software propio de inteligencia artificial para detectar e identificar drones, con el objetivo de llegar a la intercepción autónoma.
Un interceptor en su cuarta iteración
El Falco-P es un dron diseñado para buscar, alcanzar y destruir otros drones en vuelo. La nueva generación en la que trabaja Sanco Defense incorpora mejoras en rendimiento, electrónica e inteligencia artificial respecto de las versiones anteriores.
Que el sistema vaya por su cuarta iteración indica un ciclo de desarrollo rápido, basado en probar, fallar y corregir. Según la empresa, el programa acumula múltiples ensayos, prototipos destruidos en pruebas y ataques contra objetivos terrestres con carga explosiva.
IA para detectar e identificar
Durante la jornada, Sanco Defense mostró un sistema de inteligencia artificial de desarrollo propio para la detección e identificación de drones. Es la pieza que permitiría pasar de un interceptor guiado por un operador a uno capaz de encontrar y atacar su blanco por su cuenta.
Ese salto define la escala del problema. Contra un enjambre o contra drones que vuelan sin emitir señales de radio, un operador por interceptor deja de ser suficiente. La autonomía en la etapa final del ataque es lo que vuelve viable un sistema de este tipo frente a amenazas numerosas y baratas.
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Noviembre: pruebas con fuerzas locales y del exterior
Para noviembre, la empresa tiene programadas nuevas demostraciones con fuerzas de Argentina y del exterior. Con esas pruebas busca avanzar en la validación operativa del Falco-P y en su salida comercial. Sanco Defense no detalló con qué fuerzas ni en qué fechas.
Del prototipo al sistema de armas
Los drones interceptores pasaron en pocos años de ser una solución improvisada a ocupar un lugar propio en la defensa antiaérea, porque cuestan una fracción de un misil y pueden producirse en volumen. El Falco-P se suma a otras capacidades contra drones que se desarrollan en el país, en un momento en que las fuerzas armadas de la región todavía no tienen una respuesta sistemática a esa amenaza. El paso que falta es el más difícil: que las demostraciones de noviembre se conviertan en un contrato con alguna fuerza.










