El personal de las British Forces South Atlantic Islands (BFSAI), con base permanente en el Complejo Mount Pleasant, desarrolló en los últimos meses una intensa labor de cooperación con homólogos chilenos. Este esfuerzo conjunto con socios del Reino Unido busca fortalecer el acceso seguro y sostenible en la Antártida. Las operaciones se ajustan plenamente al marco de los tratados internacionales en uno de los entornos más complejos del planeta. Esta actividad se materializó en la Operación Austral Endurance, un despliegue aéreo planificado con precisión, reforzando la presencia británica y la cooperación multinacional en el extremo sur. Comenzó su etapa operativa hace una semana con medios aéreos, navales y terrestres.
Contexto operativo y mandato estratégico
En diciembre de 2025, la Autoridad Única de Defensa del Reino Unido ordenó a la BFSAI ejecutar un sobrevuelo del Territorio Antártico Británico (TAB). La misión se desarrolla durante la temporada de verano austral, que se extiende hasta marzo de 2026. Esta operación responde a varios objetivos estratégicos, entre ellos destaca mantener presencia aérea regular conforme al Tratado Antártico. También apoya las actividades del British Antarctic Survey (BAS). Finalmente, mitiga temporalmente la ausencia del patrullero polar HMS Protector, buque clave en la proyección marítima británica.
Lejos de ser una demostración de fuerza, la operación se enmarcó estrictamente en compromisos internacionales. El Reino Unido actúa como miembro fundador del Tratado Antártico. Su finalidad fue eminentemente práctica: garantizar continuidad del apoyo logístico y seguridad aérea. También busca coordinar entre agencias y asegurar acceso a infraestructuras científicas críticas mientras opera en un teatro caracterizado por lejanía, meteorología extrema y escasez de alternativas operativas.
¿Por qué «Austral Endurance» es relevante?
La Operación Austral Endurance constituye una pieza clave dentro de la misión del Comandante BFSAI. Salvaguarda los intereses y soberanía del Reino Unido operando dentro del marco del derecho internacional. En términos prácticos, refuerza la presencia sostenida del Reino Unido en el TAB y su entorno inmediato. Al mismo tiempo consolida capacidades esenciales para cumplir obligaciones científicas, medioambientales y de seguridad.
El despliegue se enfocó en cuatro pilares fundamentales:
- Apoyo a la ciencia, facilitando la labor del BAS en estaciones remotas.
- Protección del entorno, mediante operaciones aéreas que minimizan riesgos y huella operativa.
- Seguridad aérea, validando procedimientos en condiciones polares extremas.
- Cooperación multinacional, elemento indispensable para operar con éxito en la Antártida.
Como indicó el brigadier Charlie Harmer, Comandante de las Fuerzas Británicas en el Atlántico Sur:
«Como miembro fundador del Tratado Antártico, es esencial que el Reino Unido pueda apoyar las actividades vitales del British Antarctic Survey. La Operación Austral Endurance demuestra la capacidad de la BFSAI para proteger de forma sostenida los intereses británicos en la región. Trabajamos estrechamente con socios regionales de confianza.»

Chile como socio clave en el acceso antártico
La planificación operativa comenzó en Santiago de Chile. Personal de la Royal Air Force (RAF) sostuvo reuniones técnicas con la Fuerza Aérea de Chile (FACh). Este intercambio profesional permitió armonizar criterios sobre vuelos antárticos y compartir lecciones aprendidas. También reafirmó la importancia del Tratado Antártico como marco rector de todas las actividades en el continente blanco.
Las conversaciones abordaron aspectos críticos de la aviación polar. Destacan la escasa referencia visual sobre superficies heladas y la selección óptima de altitudes. También trataron la gestión del contraste del horizonte y la prevención de fenómenos meteorológicos severos. Finalmente discutieron la planificación de contingencias en escenarios con aeródromos alternativos extremadamente limitados. Como resultado tangible, un capitán de la FACh se integró a la tripulación británica durante el vuelo hacia el sur. Aportó conocimiento regional, procedimientos locales y apoyo lingüístico. Esta decisión incrementó significativamente la conciencia situacional y los márgenes de seguridad.
La fase ejecutiva de la operación comenzó tempranamente desde Punta Arenas. Se realizó un vuelo de ida y vuelta de aproximadamente 12 horas que finalizó en Santiago hacia la región antártica. A bordo del Airbus A400M Atlas de la RAF viajaron, entre otros, el Agregado de Defensa del Reino Unido en Chile. También abordó su homólogo chileno, reflejo del carácter conjunto y transparente de la misión.
La ruta incluyó sobrevuelos sobre dos enclaves estratégicos del BAS: Sky Blu y Rothera. Posteriormente avanzó hacia la integración con activos marítimos. Las condiciones meteorológicas se deterioraron progresivamente, con nubosidad baja y visibilidad intermitente durante la fase final. Este escenario es habitual en la Antártida. Aun así, la tripulación logró establecer contacto y coordinación con el buque científico RRS Sir David Attenborough. Esto validó la capacidad británica de integrar medios aéreos y navales en apoyo directo a la ciencia.
En un entorno donde el viento, la cizalladura y la formación de hielo pueden variar en minutos, la experiencia fue determinante. La combinación de experiencia británica y conocimiento local chileno resultó decisiva para la seguridad y el éxito de la misión.
Por otra parte, uno de los elementos técnicos más relevantes fue el empleo del RAF Voyager como avión cisterna. Desplegado desde el Complejo Mount Pleasant, el Voyager realizó un reabastecimiento en vuelo con el A400M. Esta maniobra amplió de forma crítica el alcance operativo y las reservas de combustible. Luego de finalizada la operación, la aeronave voló a Santiago días después. Su objetivo fue recoger a los altos mandos británicos que operaron en el vuelo a bordo del A400M Atlas.
Este procedimiento permitió mantener márgenes prudentes de seguridad y validar planes de combustible. También aseguró opciones de desvío, factores esenciales en un teatro donde los errores logísticos pueden tener consecuencias graves. La operación demostró cómo los habilitadores estratégicos basados en las Islas Malvinas multiplican la resiliencia. También potencian la flexibilidad de las operaciones británicas en el Atlántico Sur y la Antártida.
Resultados, lecciones y proyección futura
La Operación Austral Endurance se integra en el esfuerzo más amplio del Ministerio de Defensa del Reino Unido en la región. Complementa el despliegue del HMS PROTECTOR y otras capacidades conjuntas. Entre los principales resultados destacan:
- Interoperabilidad reforzada, gracias a la integración directa de personal de la FACh en la cabina del A400M.
- Integración aire-mar, confirmando procedimientos de apoyo al RRS Sir David Attenborough en condiciones marginales.
- Alcance y resiliencia operativa, validados mediante reabastecimiento en vuelo.
- Aprendizaje para el futuro, con insumos clave para posibles lanzamientos logísticos y sobrevuelos de seguimiento.

El marco del Tratado Antártico
Firmado en 1959 y en vigor desde 1961, el Tratado Antártico reserva el continente para la paz y la ciencia. Prohíbe actividades militares de carácter hostil, pero autoriza el uso de personal y medios militares con fines pacíficos. Esto incluye logística, búsqueda y rescate o apoyo científico. Las reclamaciones territoriales permanecen congeladas, facilitando la cooperación internacional. AUSTRAL ENDURANCE se desarrolló íntegramente dentro de este marco legal y político.
El capitán Jason White QGM RN, Agregado de Defensa del Reino Unido en Chile, resumió el espíritu de la operación:
«Esta fue una oportunidad excepcional para que la RAF y la Fuerza Aérea de Chile trabajaran juntas. Materializamos el apoyo mutuo establecido en la Carta de Intención sobre Cooperación Antártica. Fue, además, una experiencia profesional extraordinaria para todos los involucrados.»
BFSAI expresó su reconocimiento a la Fuerza Aérea de Chile, al British Antarctic Survey y al RRS Sir David Attenborough. También agradeció a la Sección de Defensa del Reino Unido en Chile y a las tripulaciones del A400M y del Voyager en Mount Pleasant. En conjunto, Austral Endurance reafirma que en la Antártida la cooperación es fundamental. La preparación técnica y el respeto al derecho internacional son tan decisivos como cualquier capacidad militar.










