Valle del Cauca, Colombia
Narcoterroristas de la estructura Jaime Martínez, disidentes de las FARC, ejecutaron el primer ataque documentado con enjambre de drones en Colombia. El blanco fue la Tercera Brigada del Ejército Nacional cuyo incidente ocurrió en el corregimiento de Timba, municipio de Jamundí, Valle del Cauca, y dejó dos militares heridos.
El ataque se registró durante combates entre tropas de la Tercera Brigada y los narcoterroristas de la estructura Jaime Martínez. Según informes preliminares, los uniformados recibieron una embestida coordinada de al menos 15 aeronaves no tripuladas. Los dispositivos empleados habrían sido del modelo DJI Mavic 4 Pro, cargados con explosivos.
La táctica del enjambre consiste en saturar las defensas del adversario con múltiples aeronaves y a diferencia de incidentes anteriores. Por tanto, la cantidad de dispositivos desbordó la capacidad de reacción de las tropas en terreno abierto.
La maniobrabilidad de estos aparatos dificultó su neutralización y su bajo costo los convierte en herramientas accesibles para grupos irregulares. Esta táctica se ha observado en conflictos internacionales, especialmente en la guerra entre Rusia y Ucrania. Su aparición en Colombia evidencia la capacidad de adaptación de los narcoterroristas a tecnologías emergentes.
El enjambre de drones en Colombia: una táctica sin precedentes

El uso del enjambre de drones en Colombia ha encendido alertas en los altos mandos castrenses ya que el ataque en Jamundí expone una brecha operativa en materia de defensa antidrón. Los protocolos vigentes no estaban diseñados para neutralizar múltiples amenazas aéreas de forma simultánea. Esto resulta especialmente crítico en los entornos rurales donde opera la Tercera Brigada.
La incorporación de inhibidores de señal portátiles se ha vuelto una necesidad urgente ya que estos sistemas deben ser capaces de contrarrestar varios dispositivos a la vez. Paralelamente, las fuerzas militares deben fortalecer sus capacidades de inteligencia y guerra electrónica para poder detectar los centros de control desde los cuales los narcoterroristas operan estas flotas.
El incidente también obligó a replantear los protocolos de patrullaje en zonas rurales. La geografía del suroccidente colombiano favorece tácticamente a los grupos irregulares. La acción en Timba marcó un punto de inflexión en el conflicto interno ya que por primera vez, actores no estatales lograron trasladar al país una táctica bélica propia de guerras entre estados.










