La Habana, Cuba
El gobierno cubano ha reconocido el inicio de conversaciones con el gobierno de EE.UU. para una transición «sensible». Díaz-Canel lo anunció en conferencia de prensa y cadena nacional. Mientras que la meta es clara para Washington en la región, La Habana se ha referido a estos contactos como una manera de «buscar soluciones por la vía del diálogo», orientadas a identificar las diferencias que afectan a ambas naciones.
Cuba ha estado bajo presión significativa desde que la administración del presidente Donald Trump capturó a Nicolás Maduro en enero de este año, en la operación más exitosa de las últimas décadas. Además, se han impuesto aranceles a toda nación que provea carburantes a la isla.
Desde la región, la administración de Claudia Sheinbaum en México ha sido la más resiliente. Se ha opuesto a las amenazas estadounidenses y ha pedido clarificaciones sobre qué constituye un envío de petróleo y qué califica como ayuda humanitaria, en un intento de seguir suministrando crudo a Cuba.
En los últimos años, el gobierno cubano ha diversificado sus compras de petróleo. Ha reducido su dependencia de Venezuela y ha trasladado una porción mayoritaria de sus importaciones a PEMEX, la estatal petrolera mexicana.
La administración Trump, sin embargo, ha reiterado en múltiples ocasiones su convicción de que Cuba está «lista para caer». Esto deja en claro que la finalidad de estas medidas de presión es un cambio de régimen.
Sobre Cuba
Cuba es uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría. Tras la caída de la URSS, debió buscar nuevos Estados de los cuales obtener apoyo. Históricamente, Cuba mantuvo acuerdos poco beneficiosos con Moscú: vendía azúcar a cambio de respaldo monetario y militar, e incumplió esos compromisos en reiteradas ocasiones.
Al caer la URSS, Cuba entró en un período de redescubrimiento e inestabilidad social. En ese momento, el gobierno de EE.UU. optó por la no intervención, asumiendo quizás que la isla caería por su propio peso. Sin embargo, el régimen aplicó medidas de represión y encontró nuevas formas de obtener apoyo en el extranjero.
Este escenario, aunque similar, no es idéntico al de 1991, conocido en la isla como el «Período Especial». EE.UU. ya no espera pasivamente que Cuba colapse sola: está tomando medidas activas para acelerar ese proceso. Aunque una intervención directa mediante el uso de armas no se ha discutido públicamente, es claro que el gobierno de Díaz-Canel está consciente de que Cuba negocia transición con EE.UU. como una realidad que ya no puede ignorar.










