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Modernización del armamento individual de las fuerzas armadas Argentinas

Las Fuerzas Armadas Argentinas vienen demandando desde hace varios años una necesaria modernización de su instrumento militar, castigado por la rápida obsolescencia de sus medios. Esta necesidad de modernización se ha traducido, con el correr del tiempo, en una serie de proyectos de adquisición y actualización de equipamiento. Entre ellos, uno de los más relevantes —aunque no el único— es el reemplazo del fusil de batalla estándar de las Fuerzas Armadas Argentinas: el mítico FN FAL calibre 7,62×51 mm OTAN, de origen belga (FN Herstal), un sistema con más de 50 años de antigüedad. 

AVANCE Y NOVEDADES: 

El pasado 3 de noviembre fue publicado en sitios oficiales del Gobierno argentino (https://www.argentina.gob.ar/jefatura/presupuestaria/inversion-publica/formulacion-y-evaluacion-de-proyectos/informes-de) un informe de calificación técnica en el que, entre otros proyectos, se destacó el BAPIN N.° 151280: 

“Adquisición de armamento individual portátil, para mejorar la capacidad de defensa y combate de las Fuerzas Armadas, en las unidades militares del territorio nacional (primera etapa)”, correspondiente al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO). 

Dicho proyecto obtuvo una formulación y evaluación satisfactoria y contempla una inversión superior a los 36.897.688.750 pesos argentinos, lo que, al tipo de cambio actual, equivale aproximadamente a 25 millones de dólares estadounidenses. 

Si bien aún se desconoce oficialmente la plataforma seleccionada, según fuentes locales especializadas —como Radar Austral— se habrían presentado numerosas empresas del sector, entre ellas Beretta, Aquila International, CZ Colt, Daniel Defense, Steyr, Bersa e Israel Weapon Industries (IWI). Esta última habría propuesto un paquete que incluiría fusiles de la familia ARAD-5/7, pistolas Jericho, ametralladoras Negev, además de ópticas y lanzagranadas. De manera no oficial, IWI aparece como una de las favoritas para renovar el armamento individual del soldado argentino. 

No existen precisiones públicas respecto de qué incluiría exactamente un contrato acorde al presupuesto asignado —estimado en unos 24,5 millones de USD—, ni sobre modelos ni cantidades. Sin embargo, meses atrás el entonces jefe del EMCO, brigadier Xavier Isaac, declaró al medio especializado Pucará Defensa que el fusil ya había sido definido. Si bien evitó brindar mayores detalles, dejó en claro que se apuntaba inicialmente a un contrato reducido, de entre 1.000 y 2.000 fusiles, destinado al Ejército Argentino, con la proyección futura de un lote más grande que permita estandarizar el sistema en las tres fuerzas, incluso con la posibilidad de producción local. 

NÚCLEO DE MODERNIZACIÓN, LA NUEVA APUESTA: 

La llegada de la nueva administración, encabezada por el presidente Javier Milei, podría representar un nuevo impulso para la modernización de las Fuerzas Armadas Argentinas, esta vez con intenciones más claras y un acompañamiento político que había sido prácticamente inexistente durante gestiones anteriores. No obstante, este proceso se encuentra condicionado por una política de ajuste fiscal que llevó al presupuesto de Defensa a mínimos históricos. 

Este contexto de restricciones presupuestarias, combinado con un discurso que reconoce la necesidad de reequipamiento militar, dio lugar al planteo de un concepto de incorporación progresiva conocido como “Núcleo de Modernización”. Este enfoque consiste en la adquisición de material en etapas anuales o bienales, de acuerdo con la disponibilidad presupuestaria, hasta alcanzar la cantidad final de medios deseados. 

En la práctica, implica compras iniciales limitadas pero escalonadas, que permitan generar una base de formación, modernización y logística, sobre la cual se puedan sustentar futuras inversiones de mayor envergadura. 

Las declaraciones del ex jefe del EMCO confirman que el reemplazo del FAL —o, más ampliamente, de todo el armamento ligero de dotación del Ejército Argentino— estaría sujeto a esta modalidad de adquisiciones progresivas, un punto clave para analizar las últimas novedades del proyecto. 

ANÁLISIS:

Las declaraciones oficiales y los informes publicados por el Gobierno no hacen más que generar dudas y especulaciones en torno a la magnitud real del proyecto o a un eventual contrato que podría concretarse hacia 2026. 

El fusil IWI ARAD ha demostrado ser, desde hace al menos cinco años, un éxito comercial para la industria israelí en América Latina. Ha sido incorporado tanto por fuerzas policiales como militares en América del Norte, México, Centroamérica y Sudamérica, incluyendo ejércitos como los de Chile, Ecuador y Perú, así como unidades de fuerzas de seguridad, por ejemplo la Policía Militar de Brasil. 

Perú es, posiblemente, el mayor operador regional de este sistema. En 2023 concretó un contrato por 10.000 fusiles IWI ARAD 7, destinados a reemplazar los FAL en servicio, por un monto superior a los 27 millones de USD, incluyendo transferencia de tecnología para el ensamblaje local. Asimismo, el año pasado la Policía Nacional del Perú adquirió más de 7.300 fusiles ARAD-5, ensamblados en FAME, por 19,6 millones de USD. 

Estos antecedentes —tanto en Perú como en fuerzas de seguridad de otros países— alimentan las especulaciones respecto de la cantidad de fusiles que podría incorporar el Ejército Argentino, considerando el presupuesto ya mencionado. De este modo, el proyecto podría no limitarse a los 1.000 o 2.000 fusiles inicialmente mencionados, sino escalar a cifras más optimistas, del orden de 5.000 a 10.000 unidades, o bien contemplar un número menor de fusiles acompañado por otros sistemas de combate directo, como pistolas o incluso ametralladoras Negev NG7. 

En este marco, un contrato inicial de 1.000 a 2.000 fusiles resulta coherente como fase de transición. Sin embargo, si se analizan los valores de contratos similares en la región y el presupuesto asignado, no puede descartarse que la cifra final sea mayor, especialmente si se opta por acuerdos que incluyan transferencia de tecnología, ensamblaje local o economías de escala en etapas sucesivas. 

En definitiva, más que la cantidad inicial de fusiles, el punto clave será la continuidad política y presupuestaria del programa. Solo una planificación sostenida en el tiempo permitirá que esta primera compra se transforme en el verdadero reemplazo del FAL y en la estandarización de un nuevo fusil moderno para las tres Fuerzas Armadas Argentinas. 

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