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El Cuerpo de Marines de EE.UU. busca alternativas ante la crisis de buques anfibios en el Caribe

La Infantería de Marina de los Estados Unidos se enfrenta a una crisis de disponibilidad de buques anfibios que está obligando a replantear cómo sostener su presencia en el Caribe y el Comando Sur (SOUTHCOM). La situación, reconocida públicamente por altos mandos en el simposio Modern Day Marine celebrado en Washington, expone las grietas de años de problemas de alistamiento en la flota anfibia.

El problema inmediato: sin buques para relevar al 22° MEU

El Grupo Anfibio Iwo Jima y el 22° Batallón Expedicionario de Marines (MEU) están próximos a finalizar su despliegue extendido en SOUTHCOM, con retorno previsto para finales de mayo. El problema es que no hay un reemplazo convencional disponible. El teniente general Jay Bargeron, subjefe de Estado Mayor para Planes, Políticas y Operaciones, fue directo al respecto: el 24° MEU será desplegado para cubrir parte de esas capacidades, pero no todas.

«No es un ARG/MEU. Es un MEU. Está sub-optimizado, pero estará disponible para proveer alguna capacidad», reconoció Bargeron ante los medios.

Para compensar las carencias, el Cuerpo de Marines recurrirá a plataformas alternativas: los Buques de Base Expedicionaria (ESB) y los Transportes Rápidos Expedicionarios (EPF). Los ESB son plataformas del tamaño de un petrolero que funcionan como bases flotantes para fuerzas de operaciones especiales, mientras que los EPF son catamaranes de aluminio de alta velocidad diseñados para el traslado rápido de tropas. Ambos tipos de plataforma han demostrado su utilidad en operaciones de interdicción marítima en el Medio Oriente y el Indo-Pacífico.

The Spearhead-class expeditionary fast transport USNS Millinocket (T-EPF-3)

Una crisis estructural de largo plazo

El problema de fondo excede la coyuntura del Caribe. El modelo de generación de fuerzas para buques anfibios —basado en el Plan de Respuesta de Flota Optimizado (OFRP) de 36 meses— viene ejecutándose en la práctica en 44 meses, con mantenimientos que se acumulan fuera de término. El Cuerpo de Marines analiza migrar a un modelo de 56 meses que permitiría obtener dos despliegues de siete meses por ciclo de astillero, una fórmula que aún está siendo evaluada en detalle.

A esto se suma la solicitud formal de eliminar la restricción que impide realizar modernizaciones y revisiones de mantenimiento en los últimos cinco años de vida útil de un buque anfibio, reduciendo ese período de exclusión a apenas un año.

Extensión de vida para los buques Wasp

Ante los retrasos en la entrega de los nuevos buques clase America en construcción en los astilleros Ingalls de HII, la Armada y el Cuerpo de Marines evalúan extender la vida operativa de los veteranos buques clase Wasp. El almirante Daryl Caudle ya respaldó una extensión de cinco años para el USS Wasp (LHD-1), lo que lo mantendría en servicio hasta 2034, el mismo año en que se espera recibir el USS Helmand Province (LHA-10). Según Bargeron, la extensión probablemente deberá aplicarse a toda la clase, incluyendo el USS Essex (LHD-2) y el USS Kearsarge (LHD-3).

The amphibious assault ship USS Wasp (LHD 1),

Implicancias para la región

Para América del Sur y el Caribe, el cuadro tiene una lectura directa: la presencia naval anfibia de Estados Unidos en el hemisferio occidental será más limitada y menos convencional en los próximos años. Las operaciones que antes se ejecutaban con el músculo de un Grupo Anfibio completo deberán sostenerse con configuraciones más ligeras y plataformas de menor capacidad, al menos hasta que la flota anfibia logre recuperar su ritmo de alistamiento.

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