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Perú elige el F-16V

Lima, Perú

El gobierno de Perú no respondió a la solicitud que Saab formuló para presentar una oferta final —conocida como BOFA o Best and Final Offer— dentro del proceso de adquisición de 24 cazas para la Fuerza Aérea del Perú (FAP). La empresa sueca advirtió que, si no recibía la solicitud formal en un plazo de dos días hábiles, se retiraría definitivamente. Ese plazo venció sin respuesta.

La ausencia de comunicación oficial del Ministerio de Defensa hacia Saab no fue casual. Diversas fuentes consultadas por medios especializados señalaron que el gobierno tomó una decisión de facto: el F-16V Block 70 de Lockheed Martin es el avión elegido. El contrato definitivo se firmará el 17 de abril de 2026, precedido un día antes por el acuerdo de compensación industrial.

Perú elige el F-16V más moderno de la región

El F-16V Block 70 que la FAP seleccionó no es el mismo avión que opera Chile. Santiago adquirió el F-16 en su variante Block 52+, una versión capaz pero de generación anterior. El modelo que Lima eligió incorpora el radar AESA AN/APG-83, aviónica de última generación, el sistema de enlace de datos Link-16 y una suite de guerra electrónica actualizada.

El paquete contempló la adquisición de 24 unidades —diez F-16C monoplaza y dos F-16D biplaza en una primera etapa— por un valor total de 3.500 millones de dólares. La compra se estructuró en dos tramos: 12 aeronaves en 2026 y las 12 restantes en 2027.

La selección cierra un proceso que se extendió casi catorce años. En ese tiempo compitieron el Gripen E/F sueco, el Rafale F4 francés y el F-16C/D Block 70 estadounidense. El Rafale quedó descartado en etapas anteriores. El Gripen, que había sido anunciado como ganador bajo la administración Boluarte en 2025, perdió toda tracción cuando el nuevo gobierno no lo invitó a presentar su propuesta final.

Un proceso con ganador anticipado

La forma en que concluyó el proceso generó cuestionamientos. La República reportó que la elección del F-16 se realizó bajo criterios políticos y con reserva militar. Saab declaró públicamente que el gobierno peruano nunca evaluó su oferta ni le solicitó información técnica adicional.

Lockheed Martin, en cambio, mejoró su propuesta en las semanas previas al cierre. La oferta final ascendió a 3.500 millones de dólares por 24 unidades, frente a una propuesta inicial de 3.420 millones por apenas 12 aeronaves. El ajuste resultó determinante.

El anuncio posicionara al F-16V como el caza más moderno de la región y a la FAP como la fuerza aérea más capaz de América del Sur en términos tecnológicos. Para un país que operó MiG-29 y Mirage 2000 durante décadas, la transición representa un salto generacional sin precedentes en su historia de aviación de combate.

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