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El negocio del fuego: cuánto nos cuesta no tener aviones propios

Redacción: Dante Croci

Era el 16 de enero de 2025. En Epuyén, Chubut, las llamas impulsadas por fuertes vientos del oeste que superaban los 80 km/h avanzaban directamente hacia el casco urbano. Las brigadas terrestres no podían contenerlo. La solicitud fue clara y urgente: helicópteros Tipo 1, los únicos con la potencia suficiente para lanzar miles de litros de agua sobre la interfaz donde las casas se encontraban con el bosque.

La respuesta fue igualmente clara: no había ninguno disponible. Los recursos aéreos desplegados en toda la Patagonia en ese momento eran apenas tres aviones hidrantes y dos helicópteros. Insuficientes para controlar frentes que se extendían 500 kilómetros de norte a sur.

Cuando el apoyo aéreo finalmente alcanzó la magnitud necesaria, más de 3.500 hectáreas habían ardido y las viviendas de más de 70 familias quedaron reducidas a cenizas. El pueblo de Epuyén quedó partido al medio.

Esta no es una anécdota aislada. Es el patrón que define la política argentina de combate aéreo de incendios: grandes incendios, pedidos urgentes, demoras operativas, daños evitables. Y detrás de este patrón, una pregunta que nadie en el Estado parece hacerse en voz alta:

¿Por qué un país que gasta decenas de millones de dólares al año alquilando aviones de emergencia no invierte en tener los suyos propios?


Argentina gasta en aviones contra incendios como si tuviera flota propia, pero no tiene nada

Entre 2020 y 2025, el Estado argentino —sumando Nación, provincias y municipios— gastó entre US$ 24,5 y 31,7 millones en contratos de alquiler de aeronaves para combate de incendios. La cifra incluye aviones hidrantes agrícolas adaptados, helicópteros livianos y medianos, y ocasionalmente algún helicóptero pesado cuando la emergencia justificaba pagar el sobreprecio.

El problema no es el monto. El problema es lo que queda después de gastar esa fortuna: nada.

Ningún activo. Ninguna capacidad instalada. Ninguna garantía de que el próximo año habrá aeronaves disponibles cuando las necesitemos. Y, sobre todo, ninguna soberanía operativa.

Para dimensionar la magnitud del absurdo: con 24 millones de dólares se pueden comprar 6 aviones Air Tractor AT-802F Fire Boss completamente nuevos. Estos aviones anfibios, considerados el estándar de oro en ataque inicial de incendios forestales, pueden cargar 3.000 litros de agua directamente de un lago o río en menos de 30 segundos, sin necesidad de regresar a una base.

Son exactamente lo que Argentina necesita dada su geografía privilegiada de lagos andinos, ríos caudalosos y embalses en las sierras. Pero en lugar de comprarlos, seguimos alquilando. Año tras año. Incendio tras incendio. Sin generar capacidad.

El gasto histórico: cinco años sin generar capacidad

(Estimación basada en contratos provinciales documentados, partidas del Fondo Nacional de Manejo del Fuego e informes de organismos provinciales)

TemporadaGasto (USD)Horas VoladasContexto
2020-2021$3,2M – $4,5M800-1.200Contratos básicos
2021-2022$5,8M – $7,2M1.400-1.800Catástrofe Corrientes: 1M ha quemadas
2023-2024$6,5M – $8,0M1.600-2.000Inflación regional + escasez
2024-2025$9,0M – $12,0M2.200-2.800Competencia regional, tarifas premium
TOTAL$24,5M – $31,7M~8.000-9.800SIN ACTIVOS

La tendencia es clara y preocupante: incremento del 180% en las tarifas entre 2020 y 2025. Esto refleja tanto la inflación regional como la creciente competencia por recursos escasos en el mercado sudamericano. La tendencia al alza de los costos de alquiler contrasta además con una histórica inestabilidad presupuestaria del SNMF, cuyos fondos varían significativamente entre temporadas según las prioridades de cada gestión.


El espejo chileno: lo que funciona a 400 km de distancia

No hace falta inventar la rueda. El modelo existe, funciona, y está a pocas horas de vuelo de Buenos Aires. Chile, a través de CONAF (Corporación Nacional Forestal), tomó hace décadas la decisión estratégica que Argentina sigue evitando: construir una arquitectura de respuesta aérea que no dependa de la volatilidad del mercado.

El verano austral de 2024-2025 fue la prueba de fuego de por qué esta decisión importa. Cuando incendios simultáneos estallaron en la región del Maule, la Patagonia argentina y Córdoba, las empresas privadas que operan las pocas aeronaves especializadas en Sudamérica tuvieron que priorizar.

Chile tuvo sus aeronaves. Argentina quedó buscando en el mercado.

¿Qué hace Chile que nosotros no hacemos?

1. Escala y planificación

Para la temporada 2024-2025, CONAF desplegó 77 aeronaves: 41 helicópteros de distintas categorías, 26 aviones AT-802, 2 aviones tanqueros de gran porte, incluyendo un Boeing 737 Fireliner, y aeronaves de coordinación y observación. Argentina, en el mismo período, operó con tres aviones hidrantes y dos helicópteros en toda la Patagonia.

2. Contratos con garantías de disponibilidad

La diferencia clave no es solo de cantidad, sino de arquitectura contractual. Chile opera bajo contratos plurianuales con cláusulas de disponibilidad garantizada. No improvisa cada temporada con el sistema «Call When Needed» (CWN) que usa Argentina, sino bajo acuerdos que aseguran que las aeronaves estarán disponibles cuando las necesiten, incluso si hay incendios simultáneos en la región.

3. Inversión sostenida en infraestructura

CONAF ha construido a lo largo de décadas una red de bases operativas, sistemas de retardante y capacitación de pilotos especializados. El presupuesto asignado al Plan de Incendios Forestales 2024-2025 superó los 85 millones de dólares, con incremento previsto para 2025-2026. No improvisan cada temporada.

Argentina vs. Chile: la brecha operativa

IndicadorArgentinaChile (CONAF)
Aeronaves disponibles temporada 2024-2025~5 en Patagonia77 bajo contrato garantizado
Tipo de contratosCall When NeededLargo plazo con exclusividad
Disponibilidad garantizadaNO
Bases operativas permanentes0Red de bases regionales

La conclusión es directa: Chile tiene disponibilidad garantizada y tiempos de respuesta medidos en minutos. Argentina cada temporada empieza de cero.

El caso testigo: enero-febrero 2025

Durante las primeras semanas de 2025, incendios simultáneos en Neuquén, Río Negro y Chubut pusieron a prueba el sistema. Los recursos aéreos argentinos eran apenas tres aviones hidrantes y dos helicópteros para controlar frentes que se extendían 500 kilómetros de norte a sur. La provincia de Neuquén debió recurrir al alquiler de una aeronave chilena para cubrir la brecha.

En combate de incendios forestales, la falta de medios durante las primeras horas es una eternidad. Es la diferencia entre controlar un foco inicial de 20 hectáreas o enfrentar un monstruo de 5.000 hectáreas fuera de control.


La ironía geográfica: Argentina está diseñada para aviones anfibios contra incendios

Aquí es donde la situación argentina pasa de frustrante a absurda. El país posee una de las geografías más favorables del mundo para el uso de aviones anfibios tipo scooper, aeronaves que cargan agua directamente de lagos y ríos sin necesidad de regresar a una base.

La Patagonia andina está salpicada de lagos profundos: Nahuel Huapi, Lácar, Traful, Gutiérrez, Mascardi, Fagnano. El Litoral tiene el Paraná, el Uruguay, el Delta y los Esteros del Iberá. Las sierras centrales cuentan con embalses como Los Molinos, San Roque, La Viña, Piedras Moras.

Aproximadamente el 70% del territorio argentino en riesgo de incendios forestales tiene acceso a un cuerpo de agua apto para operaciones de scooping en un radio de 20-30 kilómetros.

Fire Boss: eficiencia operativa brutal

Un Air Tractor AT-802F Fire Boss —el avión anfibio que Argentina debería tener— opera así:

  • Carga 3.000 litros de agua en menos de 30 segundos desde cualquier lago o río
  • Vuela al incendio (generalmente a 5-10 km de distancia)
  • Lanza el agua con precisión quirúrgica
  • Regresa al lago, carga de nuevo en 30 segundos
  • Ciclo completo: 8-10 minutos

En una hora de operación sostenida, un solo Fire Boss puede entregar más de 50.000 litros de agua.

Para ponerlo en perspectiva: un avión cisterna grande (LAT) que debe regresar a un aeropuerto para cargar retardante químico difícilmente supera los 4-5 lanzamientos en una jornada de 8 horas. Un Fire Boss operando desde el Lago Nahuel Huapi puede hacer 30-40 lanzamientos en el mismo período.

La excepción a esta regla la ponen las provincias, no la Nación. Córdoba acaba de consolidar la mayor flota aérea contra incendios del país, con 11 aeronaves propias, incluyendo cuatro Air Tractor AT-802, uno de ellos en versión Fire Boss anfibio, fruto de una inversión sostenida de más de 14 millones de dólares. Santiago del Estero, por su parte, opera el Boeing 737 Fireliner (LV-KJS), el avión hidrante más grande de América Latina, con capacidad para descargar 15.150 litros de retardante por pasada, que ya fue desplegado en emergencias en Neuquén y Chubut.

Estos casos provinciales demuestran que el modelo es viable y replicable a escala nacional: la tecnología existe, el mercado la provee y los costos son absorbibles. Lo que falta es una decisión de política pública que lleve esa lógica al nivel federal.

Boeing 737 Fireliner de Santiago del Estero

El problema está diagnosticado. La solución existe.

Esta primera entrega presenta el problema en su dimensión más cruda: Argentina gasta como si tuviera flota propia, pero no genera ningún activo. Chile, con una arquitectura contractual completamente distinta, tiene disponibilidad garantizada y tiempos de respuesta medidos en minutos. Y la geografía argentina es perfecta para aviones anfibios que no tenemos, aunque algunas provincias ya empezaron a demostrarlo.

En la segunda parte de este informe, analizaremos en detalle:

  • Las especificaciones técnicas de cada aeronave propuesta (Fire Boss, Bell 412, S-70 Firehawk, sistemas MAFFS)
  • El análisis financiero completo: ¿cuánto cuesta realmente armar una flota propia y en cuántos años se recupera la inversión?
  • Infraestructura necesaria: bases operativas, talleres de mantenimiento, cadena de suministro de retardante
  • Capital humano: cómo formar pilotos especializados, coordinadores aéreos y técnicos certificados
  • Hoja de ruta de implementación: un plan realista, por fases, para los próximos 5 años

Próxima entrega: Análisis técnico completo y hoja de ruta de implementación.

Si no querés perderte la segunda parte, donde analizamos el plan técnico y financiero para armar una flota aérea propia, suscribite a El Debriefing, el newsletter de Gordos Defensa, y te avisamos cuando salga.

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